jueves, 9 de marzo de 2017

LOS SUEÑOS

Dormidos en los desvanes
se acurrucan los sueños,
profundos,
dubitativos,
peregrinos,
como el sonido viajero
de las notas
vertiginosas de un piano,
lentamente se mecen
en desvaídos columpios
de cuerdas rotas
incapaces de soñar
con otros sueños,
incapaces de escuchar el latido
ligero de un corazón enamorado,
incapaces de sentir el rozar breve
de unos labios amantes,
nostálgicos,
acumulan sobre sus hombros,
el polvo del camino de un ayer
que finalizó atrapado en las ruedas del tiempo,
derrotados personajes de opereta
cantan vigorosos
la nota final
de un burda canción
de harapientas vestiduras,

Dormidos en los desvanes
se esconden los sueños,
compañeros inseparables
de agonizantes tinieblas vespertinas
acuden,
adheridas a la piel,
hasta la herida inapreciable
que el gesto acompasado
de unas manos blanquecinas
producen en el papel
que rasgan el fulgor transparente
de unas letras escritas
después del atardecer.

Dormidos,
los sueños se desvanecen
olvidados en desvanes
sin salida,
ocultos,
en desvanes sin paredes
en los que no penetra la luz,
inacabados poemas
sin palabras
que derraman su ser,
en el borde transparente
de una polvorienta copa
de alcohol adulterado.


Amado marzo 2017

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