miércoles 10 de febrero de 2010

CONVENTOS, PALACIOS Y PLAZAS, EL OTRO LEGADO QUE NADIE VE (LA CÓRDOBA OCULTA)

PATRIMONIO CULTURAS 19

Varios expertos descubren la enorme riqueza patrimonial con la que cuenta la ciudad, más allá de la Mezquita. Una herencia que por falta de promoción y de propuestas atractivas pasa desapercibida para los cordobeses y turistas

Sara Arguijo Escalante

s.arguijo@lacalledecordoba.com



Hace unos días, Manuel Pérez Lozano, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Córdoba quiso enseñar a sus alumnos cuál es el patrimonio de la ciudad que se proyecta en el mundo. Para ello, utilizó como ejemplo una de las herramientas más usadas hoy día, el google earth. Pues bien, como él mismo explica, las imágenes que van apareciendo son de la Mezquita –mucho–, la judería, plaza del Potro y Cristo de los Faroles –algo– y, “de lo demás, prácticamente nada, como si el resto del legado no existiese”.

Es más, por extraño que parezca, los distintos expertos entrevistados por El Semanario coinciden en que la mayor parte del enorme patrimonio con el que cuenta la ciudad pasa desapercibido ante los ojos no sólo de los turistas sino también de los propios cordobeses.

Muchas Córdobas que ver

Es decir, el hecho de contar con uno de los monumentos más espectaculares del mundo, como es la Mezquita-Catedral, ha provocado que se deje de lado a otro sinfín de edificios, conventos, museos, plazuelas, palacios, iglesias, callejuelas que tienen un valor envidiable por sí solos, “como si por tener resuelto el problema del turismo ya no hubiera que interesarse por nada más”, matiza Pérez. Por eso, historiadores del arte y guías turísticos recuerdan que no sólo hay una ciudad que ver, sino muchas, porque, en palabras de Pablo Rabasco, doctor en Historia del Arte y profesor en la UCO, “somos herederos de muchas cosas y las calles están salpicadas de ejemplos de la Córdoba romana, la musulmana, medieval, barroca o renacentista, todas diferentes, y de las que queda un patrimonio importante”, opina.

Sin embargo, la realidad es que pocas personas conocen, por citar algunos ejemplos, la espectacularidad de la Iglesia de San Agustín, el incalculable valor de las pinturas de Valdes Leal que se esconden en la Iglesia conventual Carmen Calzado, conocida popularmente como Carmen de Puerta Nueva (junto a la Facultad de Derecho), la belleza de muchos de los conventos de clausura, las tradiciones o leyendas que rodean fuentes como la Piedra Escrita o Fuenseca, la autenticidad de las callejuelas de Santa Marina, San Lorenzo o San Andrés o, hechos curiosos como que una de las fotografías más importantes de la historia, El Miliciano de Robert Capa, fue tomada en Cerro Muriano.

La ciudad-decorado

Claro que el verdadero problema por el que existe una Córdoba oculta no es que la Mezquita le quite un protagonismo lógico al resto del patrimonio cordobés sino que en vez de aprovechar este icono mundial “como punto de inicio para descubrir una ciudad llena de rincones especiales”, comentan, se use “como punto final”. Así, para estos expertos no tiene sentido que se presente a Córdoba como una ciudad-decorado en la que todo gira en torno al citado monumento y sus alrededores. “Es alucinante ver cómo todo el turismo se concentra desde la Mezquita hasta la Puerta de Almodóvar y, sin embargo, por otras calles de la ciudad no te encuentras a nadie”, critica María José Sanz, una de las guías turísticas de la ciudad.

De hecho, para muchos de ellos, es lamentable que “se invierta sólo en lo que genera riqueza y por tanto en los bienes inmuebles que entran en el circuito pensado para el turista, que son los que se promocionan porque económicamente interesa que se queden ahí”, sostiene Rabasco. Sobre todo, porque además, según coinciden, con esto se está menospreciando o malentendiendo a un visitante al que también le interesa conocer la verdadera Córdoba, la que hay detrás de ese “parque de atracciones”, como la define el historiador del arte. En este sentido, Sanz cuenta que cuando lleva a los turistas por los barrios antiguos de La Axerquía se van encantados porque, además, tienen la oportunidad de ver tabernas auténticas, mercados de abasto, “calles sinuosas, casas encaladas” y, sobre todo, el encanto y el sabor de cómo vive la gente aquí, “que es lo que muestra la verdadera idiosincrasia de un lugar”.

El patrimonio de barrio

Un lugar que muchas veces tampoco conocen los propios habitantes. Para María Ángeles Jordano, también historiadora del arte, es muy triste que los cordobeses no conozcan lo que esconde su ciudad y que la mayoría, por ejemplo, “viva en calles que ni siquiera sabe por qué se llaman así, algo que les permitiría valorar mucho más lo que tienen al lado, en sus propios barrios”, dice.

A este respecto, los expertos lamentan que exista tan poco interés por investigar y perderse paseando por la ciudad ya que, como explica Sanz, lo común es que “la gente se mueva por su barrio y vaya al centro sólo para comprar. Tengo muchos amigos que cuando los llevo por el casco histórico me comentan que no habían pasado nunca antes por esas calles”, explica Sanz. Por eso, creen que desde las instituciones se debería de potenciar el conocimiento de este legado y repetir iniciativas como la del proyecto Lucano en la que universitarios explicaban las iglesias del barrio a los vecinos, y “fue todo un éxito”, destaca Pérez.

Propuestas para pasear

Y es que, para los entrevistados, esta ciudad tiene casi tantos recorridos como se quiera y una prueba de ello es que las propuestas de María Ángeles Jordano, María José Sanz, Pablo Rabasco y Manuel Pérez son todas distintas. La primera, por ejemplo, destaca el patrimonio que se oculta en la Capilla de San Bartolomé, situada dentro de la Facultad de Filosofía y Letras. Después de mucho tiempo cerrado al público, este edificio, exquisita muestra de arquitectura mudéjar de los siglos XIV-XV, abrirá sus puertas antes de Semana Santa dejando al descubierto finas yeserías, zócalos de azulejo, restos de pintura mural y un envidiable retablo barroco.

María José Sanz, por su parte, recomienda cualquier rincón de la zona de El Realejo o los barrios San Andrés, San Lorenzo, San Agustín, etc. donde –asegura– “siempre hay algún detalle que descubrir”. Del mismo modo, Rabasco opta por el entorno de La Magdalena o San Pedro, “zonas apasionantes, muy proclives para el paseo y tomar algo a cualquier hora”. Por último, Manuel Pérez, se queda con los alrededores de Santa Marina y la mencionada parroquia de Puerta Nueva, aunque al igual que el resto, mencionan calles como Encarnación, Rey Heredia, Cabezas u Horno del Cristo, museos como el arqueológico, el Bellas Artes o del desconocido Arte sobre Piel, las puertas y murallas, el paseo del río, los molinos, la plaza de Séneca o del Indiano, el ex convento de los Padres Capuchinos o la Casa de Los Luna, por citar lugares en los que nadie repara.

Saber venderse

Todo porque para revalorizar lo que Córdoba puede ofrecer hace falta “promocionar, divulgar y vender bien el producto”, describen. Dicho de otro modo, es necesario que se pongan en marcha propuestas atractivas que hagan que quien venga a la ciudad “no se vaya pensando que viendo la Mezquita, probando el salmorejo y paseando por la judería lo ha visto todo”, afirman.

Hace falta, según los expertos, paquetes que combinen el patrimonio con el ocio, es decir, la entrada en museos y monumentos con la asistencia a conciertos o espectáculos, “como Córdoba Ecuestre que tiene mucho tirón entre los extranjeros”, cita Jordano. Del mismo modo, ven interesante importar ideas que ya funcionan en otras ciudades, como la de los paseos teatralizados o las visitas organizadas en las que se ofrece música o tapeo. Tambien hay quienes, como Rabasco, ven fundamental modernizar la imagen de la ciudad poniendo en valor la obra de artistas como Pepe Espaliú o el arquitecto Rafael de la Hoz, reconocidos internacionalmente, y seguir el ejemplo de ciudades como Vitoria o Salamanca donde el pasado histórico convive con el contemporáneo “y esto les ha servido para promover un turismo cultural, que muchas veces es lo que lleva al turista a acudir a la ciudad”.

Y, desde luego, sea como fuere, contar con el “gancho” que suponen los guías turísticos. Más que nada para demostrarnos a nosotros mismos y a quienes nos ven que aquí hay huellas de un pasado que otros no tienen y que esta no es una ciudad souvenir.

PUNTO DE ATENCIÓN

El patrimonio que se cae a cachos

Si algo tiene claro la historiadora del arte de la UCO, María Ángeles Jordano, es que para vender el otro legado de Córdoba es necesario “que estos lugares luzcan en todo su esplendor y no se deje que estas joyas se vayan cayendo”. Es decir, desde el punto de vista de los entrevistados, no se puede permitir, que se dejen de cuidar estos otros elementos que le dan valor a la ciudad.

Así, un ejemplo de uno de estos casos es, para Manuel Pérez, el de la Iglesia Regina que, “pese a contar con uno de los mejores artesanados de Córdoba está en ruinas”. Algo, especialmente flagrante si se tiene en cuenta, como comenta Pérez, que se sitúa en una zona con pocos monumentos y que, por tanto, su restauración podría servir para revitalizarla. “Hasta el cartel de las obras está en malas condiciones”, añade. Asimismo, muchos de los edificios, palacetes, casas típicas o conventos están cerrados al público y hay museos, como el taurino o el Diocesano, que no se pueden visitar porque llevan años arreglándose, tal y como señalan todos.

Por otro lado, hay que destacar que también hay ejemplos de recuperación con excelentes resultados como es el caso de la Iglesia de San Agustín, el Centro de Interpretación de Medina Azahara o el Molino de Martos, “que ha quedado genial”, dice Jordano. Aunque para la mayoría, estos casos son aún insuficientes, sobre todo, porque si se quiere ganar la capitalidad cultural –dicen– “hay que aprovechar al máximo lo que tenemos”.


Fuente: 2000-2010 © Copyright El Semanario la Calle de CÓRDOBA

CÓRDOBA - UN APASIONADO DEBATE: LA SUPERPOSICIÓN DE LA CATEDRAL A LA MEZQUITA

La gran mayoría de los visitantes de nuestra ciudad acuden a ella atraídos por un edificio único en el mundo por su gran belleza y majestuosidad, la Mezquita. Pero además de apreciar esta joya del arte musulmán quedan impresionados a su vez por la hermosura del crucero de la Catedral que se alza en el centro de la Mezquita. Dos obras de arte extraordinarias en sus respectivos estilos, superpuestas. Hay opiniones de diversa índoles sobre la oportunidad o no de esta superposición, y esta polémica ya saltó a la palestra cuando en 1523 el cabildo municipal fue consciente de lo que se estaba iniciando por el eclesiástico.
Fue el obispo Alonso Manrique quien el 22 de julio de 1521 propuso al cabildo eclesiástico que para que el coro no estuviera en un rincón de la iglesia se construyera en el altar de Santa Catalina que estaba en el centro de la misma. Consultado este tema con maestros de cantería y personas entendidas, lo consideraron viable, y el cabildo aprobó la propuesta. En 1523 comenzó la obra. Al cabildo municipal le pareció nefasta, pues consideraba que el eliminar columnas para incrustar la catedral era mutilar el magnífico edifico legado por los árabes; por ello se hizo un requerimiento al cabildo eclesiástico "sobre el edificio nuevo que en esta Iglesia se face del Altar mayor, y Coro y entre Coro; con que se pretendió estrobar". La ciudad apelaba a que en un intento anterior la católica doña Isable se opuso enérgicamente a ello, y por tanto esto no se podría lleva a cabo sin el consentimiento del rey. Según la ciudad, la obra debía pararse inmediatamente.


Ante la negativa del cabildo eclesiástico a parar la obrar, la ciudad acordó el 4 de mayo del mismo año pregonar públicamente que "ningund albanil, ni cantero, ni carpintero, ni peón, ni otra persona alguna, no sean osado de tocar en la dicha obra en deshacer ni labrar cosa alguna que más sea su serviçio, so pena de muerte...". Por su parte, el obispo Manrique contestó a la ciudad con la excomunión fulminante contra quién se opusiera a su proyecto con violencia. Entre tanto se envió información de todo al rey.
El 14 de julio de 1523 recibió la ciudad una real provisión dad en Loja en que se accede a la obra y se manda al vicario, bachiller Cristóbal del Llano, que "asuelba a todas e qualesquier personas que por esta cabsa tenga descomulgados y alçe qualesquier çensuras e descomuniones e entredicho tenga puestas...". Con el asentimiento real la obra prosiguió. Cuando el 11 de marzo de 1526 Carlos I se dirigía a Sevilla a celebrar su boda con doña Isabel de Portugal, se detuvo en Córdoba y al contemplarla manifestó su profundo pesar: "Yo no sabía lo que era esto, pues no hubiera permitido que se llegase a lo antiguo; porque haceis lo que que puede haber en otras partes, y habeis deshecho lo que era singular en el mundo".
La obra del crucero fue encomendada al arquitecto Hernán Ruiz, maestro mayor del cabildo, pero en ella trabajaron tres generaciones de este nombre. Esta obra, que comenzó en 1523 se acabará en 1617, y fue tan laboriosa como costosa. El interés por ella de los obispos de cada momento así como del cabildo eclesiástico fue tal que continuamente buscaban fuentes de financiación para que no se detuviera. En 1529 elevaron al pontífice Clemente VII una petición para que concediese que una serie de beneficios que se percibían para atender a las iglesias en general, se aplicaran a la fábrica de la Catedral. El obispo Leopoldo de Austria dedicó en 1550 una cantidad anual de 6.000 maravedíes para este efecto, y el cabildo eclesiástico y el deán ofrecieron dinero y trigo.



La fábrica iba avanzando lentamente con el aporte de dinero procedente de limosnas a nivel institucional y particular. Debido a esta lentitud, lo realizado se iba deteriorando, y concretamente el coro, que estaba sin cubrir, sufría daños con los temporales. Por tanto, en 1567 el cabildo eclesiástico hizo una doble petición: al rey que le permitiese publicar un jubileo antiguo para conseguir limosnas, y al pontífice que concediese al obispo la facultad de "absolver casos reservados" a los que contribuyesen con limosnas. Ambas gracias se obtuvieron, y aunque fue por poco tiempo se consiguió adelantar considerablemente la obra con lo obtenido por ellas.
En 1571 se concluyó la capilla mayor. En 1583 se hizo la capilla del Sagrario. Sin embargo la obra del crucero esta sin acabar por la falta de medios, por lo que en enero de 1584 este mismo obispo propuso al cabildo municipal hacer una petición conjunta al rey para que les diese la facultad de poner unos arbitrios, con cuya recaudación se pudiera acabar la obra. Se consiguió la facultad real, pero la recaudación fue escasa, y por tanto no logró acabarse. Un gran esfuerzo económico supuso conseguir 1500 ducados, que estaban destinados a fábrica de iglesias en general, para renovar la torre que había sido arruinada por el vendaval de 1589, y siguiendo la traza de Hernan Ruiz se encomendó en 1583 a Asensio de Maeda, maestro mayor de Sevilla. En febrero de 1599 se subió la primera campana a la torre, aún sin acabar.
Al obispo Francisco Reynoso se le debe un nuevo impulso a la obra, que le llevó a conseguir que en abril de 1599 se concluyera el crucero. Para darle realce a este hecho asistió a la colocación de la última piedra, mientras repicaban las campanas y sonaba la música.

M.I.G.C.


Fuente: LA CAJA Obra Cultural (Caja Provincial de Ahorros de Córdoba)

LA CONDITION HUMAINE


¿En quién se podría confiar aquí?
Nadie se puede permitir el lujo de reflexionar.
Cada uno coge lo que puede
tan pronto como ve una oportunidad.
Si uno espera, el pez del instante se libera
llevándoes además el cebo.
Ahora mismo nos está haciendo guiños
la oportunidad como una lámpara roja,
en seguida se cortará la corriente.
Al existir tan pocas posibilidades
se cuenta la prudencia entre lo superfluo.
Tanto la felicidad como la desgracia se hacen esperar,
la vida es dura de ordeñar.
Pero basta que algo suceda,
basta con que la tómbola se ponga en movimiento
para que nazca la posibilidad de premio.
Nadie puede sentrise seguro.
Pero si se inicia una relación amorosa con peligro
quizá se sobreviva y se reciba una herencia.
¡Pedid siempre, pero no demasiado!
¡No dejéis descansar los naipes!
Dios existe para todos, como dicen los negros.


Artur Lundkvist

viernes 5 de febrero de 2010

DE LAS MUSAS NO SE COME

ARTE CULTURAS 22


Los artistas piden que se reconozcan sus honorarios o que las instituciones cordobesas contemplen el concepto ‘feed’, por ceder su obra en exposiciones, como ya comienzan a hacer en otras urbes

Guadalupe Carmona
g.carmona@lacalledecordoba.com


Cuando todo aficionado al arte espera disfrutar en unas semanas (el 17 de febrero) de Arco, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo más importante y mediática del país, algunos profesionales de este sector esperan poder disfrutar de un sueldo que les permita vivir de su creación y dignifique su situación. Esto es porque, pese a que sin ellos, ni Arco ni ninguna otra exposición podría existir, cuando hablamos de dinero, el sueldo del artista es el más prescindible.

Una dinámica que han puesto en marcha las instituciones que, al encargarse de fomentar esta disciplina, han monopolizado gran parte de su actividad y olvidan que de las musas con las que se inspiran los creadores no pueden vivir. De ahí que sean muy pocos los que lo hagan exclusivamente de su arte, como sí lo pueden hacer los compañeros de otras disciplinas.


El último de la exposición

Así lo explican por un lado los artistas Esteban Ruiz, Tete Álvarez y José Manuel Belmonte, y por otro el crítico Juan Ramón Barbancho,que el próximo 28 de enero presentará en Córdoba el proyecto Ars et labora, en el que se reflexiona precisamente sobre el tejido artístico andaluz y su sistema laboral.

En el actual, los artistas facturan por la venta de su obra, bien en taller o bien en las galerías, con las que existen diferentes contratos: el de exclusividad, con el que el artista cobra un sueldo mensual, más un porcentaje de venta; o el normal, con el que el creador sólo cobra por venta. Pero cuando se trata de exhibiciones en salas públicas o eventos organizados por la administración, que no tienen como objeto el comercio de su arte, no perciben ninguna remuneración. Con ello, “hemos pasado de una actividad que antes era la venta de la obra a la circulación y distribución de nuestro trabajo, igual que se hace en otras disciplinas como la música y el cine. Pero en ellas resulta un hecho natural la retribución por la exhibición de la obra y al artista plástico muchas veces se le paga en capital simbólico, como catálogos, reconocimiento o promoción”, manifiesta Álvarez.

Por ello, cada vez que una institución llama a la puerta del creador para que participe en un evento, éste tiene que preguntar si va a cobrar, cosa que debería ser obvia. Sin embargo, para las instituciones no lo es. “Nos chantajean, convenciéndonos de que va a ser bueno para nuestra carrera, que es promoción, y lo que hacen es cometer un fraude”, añade Ruiz,que reconoce que como él no acepta mostrar su trabajo sin cobrar, nunca expone en la ciudad. “Si en una exposición cobra el comisario, el transportista, el que hace el catálogo y toda la cadena que interviene, ¿por qué no voy a cobrar yo, que soy el que cede la obra?”, dicen Ruiz y Álvarez. Además, estos cordobeses consideran que el hecho de que a ellos no se les remuneren las exposiciones públicas es “un agravio con respecto a otros artistas que cobran cada vez que se mueven”.


Concepto ‘feed’

Así, mientras a los músicos que vienen a Córdoba en el Festival de la Guitarra se le paga su caché, a los que se les pide creaciones para las muestras paralelas no se les habla de dinero, según cuentan. Algo que está molestando especialmente en Córdoba porque las administraciones públicas de otras ciudades han comenzado a cambiar esta situación, contemplando el concepto de honorarios de artista o el de alquiler de obra, denominado feed. “Se paga así directamente la producción de la obra o su alquiler”, dice Álvarez. Y cuando se habla de producción hay que recordar que no sólo se trata de materiales o desplazamiento que, como bien comenta Barbancho, es lo único que habitualmente se factura en las plásticas, sin tener en cuenta el tiempo de trabajo y la obra en sí. “Eso es entender que el medio es el mensaje”.

Pero para que se instaure el concepto feed o el pago de los honorarios en Córdoba es importante, para Esteban Ruiz, que el sector se una en esa dirección, pues “el creador que accede al chantaje de exponer sin cobrar perjudica al resto de sus compañeros y a la gente novel que se intenta abrir camino y, si no es gratis, no puede”. Aunque aquí Belmonte difiere, no cree que aceptar exhibir sin remuneración afecte a los demás y piensa que es una decisión personal, que depende de cada caso peculiar. “Yo no cobré en la exposición que hice en la estación del Ave porque me interesaba exhibir mi obra y conseguí hacer contactos. En muestras similares que estoy preparando, pues sí lo haré. Es algo que depende de cada caso, y de lo que necesites en cada momento”.



PUNTO DE ATENCIÓN

El trabajo del arte

El sector artístico es uno de los más desunidos del mundo de la cultura y eso no favorece al reconocimiento laboral de los creadores. “El problema está en la falta de visión y pensamiento como colectivo”, que Juan Ramón Barbancho ha comprobado a través de una serie de entrevistas a artistas, comisarios y gestores, y que aparecen reflejadas en el documental Los trabajos del arte, la primera producción del proyecto Ars et Labora. Éste será presentado en la Filmoteca de Andalucía, el próximo 28 de enero, por Barbancho y Rubén Barroso, que comenzaron con este estudio el pasado mes de octubre. En el acto explicarán los objetivos del trabajo, mostrarán lo que han desarrollado en su primera fase y realizarán un debate con el objeto de analizar la realidad artística en Andalucía. En este sentido, tratarán cuestiones como el medio laboral del creador, la propuestas colaborativas en este campo, la estructuración de un tejido andaluz, las relaciones entre la administración, entidades, gestores y productores de cultura y la renovación de los sistemas laborales artísticos.


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El ‘ni contigo ni sin ti’ de la violencia de género

SOCIAL ACTUALIDAD 10


La debilidad de las victimas de maltrato las empuja a consentir que sus agresores quebranten la orden de alejamiento con mucha frecuencia. La Fiscalía se muestra inflexible y exige más apoyo para las mujeres

Laura Pérez

l.perez@lacalledecordoba.com


Uno de los mayores fracasos que continua provocando la Ley Integral contra la Violencia de Género en cuanto a la protección de las víctimas, tiene lugar cuando una mujer consiente que su agresor quebrante la orden de alejamiento que consiguió tras denunciarlo, incluso reanudando la convivencia con él.

Los profesionales jurídicos y sociales que trabajan contra los malos tratos coinciden en que dentro del total de los quebrantamientos de las órdenes de protección como medidas cautelares o como condena firme tras sentenciarse un delito que se producen cada año, hay una gran mayoría en los que la mujer ha consentido e incluso propiciado el acercamiento. “Las mujeres no quieren estar con ellos pero al tiempo, hay factores emocionales, psicológicos y familiares que los unen. Es un ni contigo ni sin ti”, lamenta la presidenta de la Plataforma Cordobesa contra la Violencia de Género, Carmen León.

Las cifras hablan por sí mismas. Según el balance de 2009 de la Subdelegación del Gobierno sobre violencia de género, hasta 109 mujeres de las 1.056 que presentaron una denuncia tras haber sufrido algún tipo de agresión de sus parejas, ya estaban bajo orden de protección, una cantidad que supone un 10,3 por ciento del total.

Pese a que este porcentaje es inferior al 19 por ciento registrado el año anterior, el Subdelegado del Gobierno, Jesús María Ruíz, mostró su preocupación pues, tal y como aseguró, muchas de las agresiones se produjeron después de que fueran las mujeres quienes aceptaron el reencuentro con su agresor, lo que evidencia que “hay que seguir trabajando para evitar que vuelvan a sufrir”.

La Fiscalía se muestra inflexible

Hasta noviembre de 2008 el hecho de que la víctima diera su consentimiento cuando se producía un quebrantamiento de una orden de alejamiento, impuesta como medida cautelar, eliminaba el delito y con ello, se retiraba toda protección. Sin embargo, tal y como explica el Fiscal delegado de Violencia de Género en Córdoba, Borja Jiménez, desde entonces la jurisprudencia cambió y el hecho de que la mujer se arrepienta en su denuncia y decida volver con su agresor “no tiene relevancia alguna en el proceso pues se considera que ella no tiene capacidad de decisión, la estamos protegiendo”.

En esta línea es en la que la Fiscalía de Violencia de Género está trabajando muy duro para intervenir en los quebrantamientos de órdenes de protección. De hecho, tal y como confirma el Fiscal delegado de Violencia de Género, “nos mostramos inflexibles con este tema, cuando una víctima pide que le retiren la protección un viernes porque ha vuelto con su agresor, después de haberle puesto una denuncia el lunes, nos negamos en rotundo y además, iniciamos un procedimiento contra él por incumplimiento de condena en el que pedimos cárcel”.


Ella no es responsable

Pese a que, como aseguran las fuentes, en muchos de los quebrantamientos la victima ha estado totalmente de acuerdo, no existe ningún tipo de intervención judicial contra ellas. Como explica el Fiscal delegado de Violencia de Género, la prohibición de acercamiento pesaba sobre el agresor y no sobre la víctima y por tanto, a la mujer no se la puede culpar de nada. Ahora eso sí, “no retiramos la protección por mucho que ella lo pida y se arrepienta de haber denunciado”, asegura.

De cualquier forma, esa segunda oportunidad que las mujeres dan a sus agresores puede ser la última y por ello, son los propios colectivos que luchan contra la violencia de género quienes alertan sobre la necesidad de fomentar el apoyo que reciben las mujeres en los primeros días tras denunciar una agresión. Como explica Carmen León, “en esos momentos las victimas tienen una gran debilidad y es necesario que trabajemos mucho para darles un apoyo psicológico y evitar que vuelvan a la boca del lobo”.

Además, Carmen León insiste en la urgencia de canalizar cualquier medida o estrategia laboral que pueda potenciar la independencia económica de las mujeres víctimas de maltrato con urgencia pues, en la muchas ocasiones, además del enganche psicológico que les provoca el maltrato, se ven atadas y sin posibilidades de salir adelante por si mismas.

PUNTO DE ATENCIÓN

Más jóvenes y más agredidas

El año 2009 ha vuelto a confirmar la tendencia de los dos anteriores en los que la edad de las víctimas de violencia de género cada vez es más baja. De hecho, según los datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno, el 70 por ciento de las mujeres que denunciaron eran menores de 40 años y como medi, tenían entre 21 y 30 años.

Otro de los rasgos que ha alertado a los agentes sociales y jurídicos es el hecho de que en el 71 por ciento de las 1.056 denuncias que se registraron en la provincia en 2009, se presentó un tipo de violencia conjunta, es decir, que la víctima había sufrido agresiones físicas y psíquicas a la vez, cuando en los años anteriores no era tan habitual que ambos tipos aparecieron unidos.



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SIN TÍTULO

Quise recordar tu nombre
Mientras esperaba sentado
Contemplando el atardecer
Del último día del otoño,
Bajo mis pies
El río
Rumoroso,
Recorría su cauce
Con la lenta quietud
Del silencio de la noche
Hasta atravesar
Con la feroz desfachatez
De los conquistadores
Los arcos milenarios
Del puente romano.

Quise recordar tu nombre
Cuando te vi. llegar
Montado sobre tu corcel de papel,
Tus manos, fosforescencias
De animales marinos,
Cubiertas de datos
Alumbraban con luz mortecina
El color cansino de tus ojos.

Hablabas,
Hablabas
Hablabas…...
Y tu voz era como el sonido
Oxidado
De la voz mecánica
De un portero automático.

Hablabas,
Hablabas,
Hablabas……

De tu último viaje
Hasta tu averno particular,
Aquel en el cual aprendiste
La insolencia de Maquiavelo
Y el despertar de la muerte
En oscuras soledades
De habitaciones acolchadas
En las que lentamente desgranabas
Los amaneceres
Que alumbraban
Las luces de neón.

Hablabas,
Hablabas,
Hablabas…..

Con el embriagador sopor cansino
De un político desfasado
Por las palabras gastadas
De los engaños milenarios
Que se aprenden entre las bambalinas
De teatros en ruinas.

Hablabas,
Hablabas,
Hablabas……..

Al tiempo que quise recordar tu nombre.

FOTOS

miércoles 27 de enero de 2010

BOLYCAO BOY

Del polidepordivo a la salida
orgulloso de quince cicatrices
bandolero grumete de pirata
cachorro del amor espiritual
busca en su desorden la merienda

El caso de tu mochila ¿quién lo nombra?
canicas camisetas cromos cartas
gruesos rotuladores fluorescentes
cordones la revista dos cartuchos
de combativos juegos informáticos
En cuidadose estuche cual secreto
los preciosos cristales
que cubre tu miopía maravillosa
el slip fabuloso de repuesto
tal vez ya tu primer preservativo
publicitario. Al fin el bollycao
puesto por mamá joven y atractiva
el bonobús las llaves la toalla
el libro de latín de segundo de bup...

Feliz el que te dé clases particulares
y en la brutalidad de tus labios escuche
la frágil hermosura de la rosa rosae

Juan Antonio González Iglesias
(La Hermosura del Héroe)
III Premio Nacional de Poesía "Vicente Nuñez" 1993

116111


Un teléfono gratuito y anónimo para que los niños hablen de sus problemas: el 116111

¨Se trata de una línea de teléfono gratuita y anónima que pretende ayudar a los menores a hablar de sus preocupaciones y temores.
El servicio lo prestarán las comunidades autónomas y empezará a funcionar previsiblemente este mismo año.

El rango de numeración telefónica 116 está reservado en toda Europa para líneas de servicios armonizados de interés social.

.EFE. 26.01.2010 - 17.42 h

El futuro teléfono de ayuda a la infancia 116111, gratuito y anónimo, permitirá a los niños hablar sobre sus problemas y preocupaciones sin temor, pedir cuidados y protección y avisar a alguien en caso de urgencia. Una resolución de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, publicada este martes en el BOE, atribuye este número al servicio línea de ayuda a la infancia.

El servicio -que previsiblemente comenzará a funcionar en el presente año- será prestado por las comunidades autónomas, directa o indirectamente, si bien será la Fundación ANAR la entidad encargada en aquéllas que han mostrado expresamente su acuerdo.

Para proteger el derecho a la intimidad, las comunicaciones dirigidas al 116111 serán anónimas


El 116111 será gratuito para el usuario que llama y accesible desde todas las comunidades autónomas; estará abierto a cualquier ciudadano sin necesidad de registro previo, y funcionará las 24 horas durante los 365 días del año.

Para proteger el derecho a la intimidad, las comunicaciones dirigidas al 116111 serán anónimas, por tanto no podrán figurar en las facturas detalladas por las operadoras ni se podrá facilitar a los responsables del servicio la identificación del usuario.


Han manifestado su deseo de ofrecer el servicio las comunidades autónomas del País Vasco, Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Andalucía, La Rioja, Galicia, Comunidad de Madrid y Baleares.

En todos los Estados miembros se reservó el rango de numeración telefónica 116 para la prestación de servicios
La Fundación ANAR, que tiene un servicio de atención a menores desde 1994, se encargará de la prestación en Aragón, Principado de Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Ceuta, Melilla, Extremadura, Murcia y Comunidad Foral de Navarra.

En 2007, la Comisión de las Comunidades Europeas acordó la reserva en todos los Estados miembro del rango de numeración telefónica 116 para la prestación de servicios armonizados de interés social.

La lista inicial contemplaba el servicio "Línea Directa para casos de niños desaparecidos", para la que ser reservó el 116000. La redacción actual incluye, entre otros, los servicios "Línea de Ayuda a la infancia", con el número 116111, y la "Línea de Apoyo Emocional", con el número 116123.



Fuente: 20minutos.es

ESTELA PROVISIONAL

No es en tu piel de piedra, insensible, en donde
esto le gustaría penetrar; no es hacia el alba
insípida, informe y crepuscular, hacia donde
esto, una vez libre, quisiera orientarse;

No es para un lector literario, ni siquiera en favor
de un calígrafo, para quien esto tiene el placer
de ser dicho:

Sino para ella

*
Llegará el día en que ella pase por aquí. Que frente
a ti, erguida y grande, ella lea con sus ojos
móviles, protegidos de pestañas cuya sombra yo
sólo conozco:

Que recorra estas palabras con sus labios tejidos
de carne -cuyo sabor no he olvidado-, su
lengua nutrida de besos, sus dientes cuyas
huellas están aquí siembre,

Que tiemble hasta estemecerse -trigal flexible
bajo el tibio viento-, propagando desde los senos
a las rodillas el ritmo propio de sus caderas
-que yo bien conozco-.

*
Entonces, deducido esto, atravesando el espacio y
danzando con sus compases, este poema, este
don y este deseo,

De un golpe se desprenderá de tu piedra muerta,
oh precaria y provisional, para abandonarse a
su vida,

Para irse a vivir en torno a Ella.


V.Segalen (ESTELAS)

martes 26 de enero de 2010

NI BOHEMIOS NI VAGOS

REPORTAJES CULTURAS 19

Una vida de viajes, soledad y horarios frenéticos


La actriz Marisol Membrillo, el escritor Eduardo García, el pintor José Luis Muñoz y el cantaor Churumbaque desmontan los mitos de una profesión que tiene poco de ‘glamour’ y mucho de dedicación, esfuerzo y disciplina

Sara Arguijo Escalante

s.arguijo@lacalledecordoba.com



Cuando a José Luis Muñoz le preguntaban en sus inicios a qué se dedicaba, él solía contestar que pintaba cuadros, (por si acaso, esto último lo matizaba siempre). Entonces, a cualquiera que fuera su interlocutor se le ponía cara de sorpresa y mostraba un profundo interés: –“qué curioso... pintor”, exclamaban–. Claro que lo que Muñoz no sabía es que la siguiente cuestión a la que iba a tener que responder era aquello de: “bueno, pero, ¿y en qué trabajas?”.

Pues bien, esta historia, que hoy día recuerda con gracia el pintor y grabador cordobés, resume a la perfección el concepto que se tiene de los artistas, que despiertan a partes iguales admiración y fascinación entre quienes creen que tienen una especie de don divino reservado sólo a unos pocos y desprecio entre los que piensan que cantar, bailar, escribir o interpretar, por ejemplo, no es digno de llamarse trabajo.

Es más, el hecho de no estar sujetos a un horario fijo ni ir a una oficina, como en otras profesiones, de no desarrollar una labor productiva como tal, de tener la posibilidad de viajar o relacionarse con gente distinta, e incluso, de poder recibir el reconocimiento de los otros hace que a menudo se piense que la vida de artista está llena de privilegios y, por tanto, se crea que es un oficio en el que se hace poco y se vive muy bien. Sin embargo, tal y como han contado cuatro creadores cordobeses a El Semanario, sus vidas no son precisamente de color de rosa y lo cierto es que se pasan el día encerrados en sus estudios o talleres, tienen jornadas interminables, están siempre de un lado para otro, viven pendientes del teléfono y además, “tenemos que llenar la nevera y llevar adelante toda la vida práctica de cualquier persona”, explica el escritor Eduardo García.

Es decir, si algo tienen claro todos es que “para vivir del arte no se puede ser bohemio” y, al contrario de lo que se pueda pensar, Muñoz, García, la actriz Marisol Membrillo y el cantaor Rafael Churumbaque Hijo, coinciden en que la suya es una profesión difícil, que exige estudio, esfuerzo, dedicación, disciplina y en la que “nunca hay nada seguro”, recalcan.


Un trabajo de 24 horas

Para empezar, en el caso de una ciudad como Córdoba, la primera dificultad a la que se enfrentan es la de poder vivir del arte en exclusiva, ya que son muchos los que necesitan otro trabajo para mantenerse, sobre todo, en disciplinas como la literatura o la música. Esto hace que se vean arrastrados al pluriempleo y tengan que compatibilizar los horarios de su trabajo normal, “el que asegura las lentejas” –matiza García, que es también profesor de instituto– con el de su labor creativa.

Él, por ejemplo, trata de encontrar cualquier hueco para encerrarse a leer y escribir y, para eso, no tiene más remedio que renunciar al tiempo que otros reservan al ocio o al descanso y llevar una especie de “doble vida de trabajo intensivo”, describe. Para este escritor, por tanto, “el cáncer de cualquier artista es dejarse llevar por la entretenimiento”, afirma de forma contundente, y si hay algo que lamenta por encima de todo es tener que dejar a medias una historia en un momento de inspiración “porque me suena la alarma del móvil y tengo que irme a dar clases”.

De cualquier modo, al margen de que se compatibilice o no con otra actividad, en todos los casos los entrevistados cuentan que cuando se encuentran inmersos en un proceso creativo “hay que entregarse en cuerpo y alma” y esto se traduce a prescindir de relojes y no tener en cuenta nunca cuándo se termina. Dicho de otra manera, pese a que la labor creadora en sí sea de todo menos rutinaria, la mécanica del trabajo sí lo es, “aunque no piquemos al entrar y al salir como en otros oficios”, explica Churumbaque.

En cierto modo, el que los artistas sean dueños de su tiempo y de su propio trabajo se convierte en un arma de doble filo. No hay que olvidar que esta circunstancia los hace “más libres”, como define Marisol Membrillo, pero al mismo tiempo, los encadena a su propia capacidad de invención, de ahí que una de las preocupaciones que les ronda la cabeza sea la de “¿se me acabará la imaginación? ¿se venderán mis cuadros? ¿me seguirán llamando?...”

Pendientes del teléfono

Claro que se puede decir que la incertumbre y la inestabilidad forma parte de la letra chica de los contratos de cualquier artista. Está claro que no son funcionarios ni tienen un sueldo fijo y como reconoce la actriz cordobesa, a pesar de contar ya con una dilatada trayectoria, a veces está a la espera de una llamada que no siempre llega. Pero es que, además,–según relata– es muy duro someterse continuamente a que otros te evalúen. “Los castings se llevan muy mal porque son como exámenes en los que otros juzgan lo que haces, pero también a tí, porque nosotros somos nuestro propio instrumento de trabajo”, explica.

Por tanto, en la interpretación, Membrillo sabe que “ningún trabajo te garantiza el siguiente”. La de artista, en otras palabras, es una carrera de fondo y esto condiciona inevitablemente el día a día, ya que tienen que estar disponibles para trasladarse allí donde marque el trabajo, pasa muchas horas en el AVE y “cuando estoy haciendo cine, televisión o teatro, pegarme muchos madrugones y rodar durante más de doce horas”, cuenta.


Ni fiesteros, ni drogadictos

Estas circunstancias, los altibajos laborales y la soledad que requiere la creación, marcan inevitablemente las relaciones personales de los artistas que, como lamentan, no pueden pasar todo el tiempo que quisieran con sus amigos, con los que prácticamente se relacionan “a golpe de teléfono” y tienen muy complicado encontrar una pareja que los entienda, soporte sus ritmos de vida y los aguanten, admiten. Sobre todo, cuando están en horas bajas y aseguran volverse insoportables.

Quizás esta es una de las causas que provoca que se les tache de bichos raros porque, como ellos mismo explican, muchas veces están en casa, compartiendo el mismo espacio con otros, pero están ausentes, dándole vueltas a la cabeza, incluso aunque no tengan ningún proyecto inmediato. De hecho, todos los entrevistados cuentan que cuando están en fase de parón artístico aprovechan para leer, escribir, ver cine, ensayar o estudiar, según el caso.

Sin duda, este modo de vida contrasta sobremanera con la imagen de trabajo poco serio o de borrachos, drogadictos o fiesteros que se les atribuye por lo general a los artistas, algo que en el caso de los flamencos se acentúa aún más por la vinculación que tradicionalmente ha tenido esta disciplina artística con la diversión . “Hay gente que te ve con una guitarra y se cree que te vas de fiesta, no se dan cuenta que es un trabajo. Afortunadamente esto está cambiando, el flamenco se está profesionalizando”, dice el cantaor, que combina esta tarea con la de profesor del Conservatorio Superior de Música de Córdoba.


De todo, menos normales

Y es que, sea por desconocimiento o por la exposición al público, esta profesión está rodeada de falsos tópicos y mitos que poco tienen que ver con la realidad del artista de puertas para adentro y, si no, “que me digan a mí qué glamour tenemos las actrices cuando nos quitamos el traje de gala y estamos en casa esperando que nos llamen para trabajar”, sostiene Marisol Membrillo.

Desde el punto de vista de José Luis Muñoz, lo que ocurre frente al artista es que se le considera de todo menos normal, “o se nos mira como privilegiados – dice– o como muertos de hambre”, aunque ellos se afanen en mostrar su lado más humano contando, como detalle, que “también comemos tortilla de patatas”, añade el pintor.

En definitiva, la vida del artista, como la de cualquier otro, tiene sus ventajas y sus inconvenientes pero, más allá de los pros y los contras, es una actividad que ni siquiera se elige, más bien se lleva dentro. Por eso, estos cuatro creadores cordobeses describen los entresijos más desconocidos de su profesión pero no se quejan en demasía. Lo ven injusto porque tienen la suerte de trabajar en lo que les apasiona y porque, al fin y al cabo, “mucho peor es estar ocho horas subido en un andamio”, admite el cantaor flamenco.

“Sólo puedo decir que crear te hacer sentir extremadamente vivo, es algo comparable al amor de los 15 años. Sin duda, es la mejor sensación que he experimentado, no la cambiaría por nada”, sostiene García, que sonriendo vuelve a repetir, “por nada”. Quizás, para aclarar que sí, que es mejor incluso que lo que algunos puedan estar pensando.


PUNTO DE ATENCIÓN


El poder del aplauso

Seguramente nadie haya pasado nunca por una obra y haya tratado de buscar el teléfono del albañil para decirle lo bien que le ha quedado. Al igual que tampoco se agredece lo que hace el fontanero cuando arregla la cañería o el cartero cuando trae una carta al buzón. Pero esto, en el caso de los artistas, es diferente.

El hecho de que lo que hagan –una interpretación, una canción, un poema o una obra de arte– sea capaz de crear emoción genera agradecimiento. Para los artistas consultados por El Semanario esto es, sin duda, una de las cosas más gratificantes de su trabajo. Como sostiene el cantaor Churumbaque, “el aplauso es nuestra comida, el pan nuestro de cada día, trabajamos para encontrar eso”, afirma.

Claro que este reconocimiento no siempre llega en vida, porque como critica García “a veces se piensa que escribimos para la posteridad y sólo se reconoce el trabajo a título póstumo”. En cualquier caso, “el objetivo de un escritor, por ejemplo, es el nuevo libro en sí, no el éxito”.



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domingo 24 de enero de 2010

SIN TITULO 2010

He tomado prestadas las palabras
Para poder escribir este poema,
Las he tomado de entre el regazo infantil
De una niña de tres años
Que cantaba una canción aprendida
En tardes de callada quietud.
He tomado las palabras de las desconchadas
Paredes de las calles dormidas
Y las he cogido despacio, poco a poco
Mientras palmeaba las manos
Contra la luz amortiguada de una farola
Al tiempo que rotaba mis brazos
Al igual que las cansadas aspas
De un molino antiguo
Cansado ya de moler
Los últimos granos de trigo invernal.



He corrido entre las sombras
A la vez que bebía despacio
Sin prisa alguna
Las gotas cansinas de un tiempo pasado,
He recorrido las calles milenarias
Buscando una respuesta que no existe
En los ojos de gente desconocida,
Una respuesta que escapa apenas como un susurro
Entre las rendijas gastadas
De ventanas cerradas a la vida.

He tomado prestadas las palabras
Para poder escribir un poema,
Las he tomado del viento,
Las he tomado del día
Y sin embargo mis labios
Han callado
Entre las sombras de la vida
Al mismo tiempo que escuchaba la canción infantil
De una niña de tres años.

viernes 22 de enero de 2010

LEONARD COHEN - POEMAS

1

Un día de éstos
serás el blanco
del desprecio de los esclavos.
Entonces no hablarás con tanta tranquilidad
sobre tu libertad y tu amor.
Entonces te aguantaras las ganas
de ofrecernos tus respuestas.
Tú tienes muchas cosas en la cabeza.
Nosotros sólo pensamos en la venganza.


2

Tus ojos son muy poderosos.
Intentan tullirme.
Pones toda tu fuerza
en tus ojos
porque no sabes lo que hay que hacer
para ser un héroe.

Te has confundido de ideal.
No es un héroe,
sino un tirano
lo que aspiras a ser.
Es por esos por lo que la debilidad
es tu cualidad más atractiva.

No tengo planes para tí.
Tus peligrosos ojos negros
se clavan en la chica más cercana
o en el espejo más próximo
mientras vas esperanzado
de profesión en profesión.


3

Cuando esta mujer Americana
de muslos envueltos en una infernal tela roja,
pasa atronadora junto a mi asiento
como una tribu mongol arrasadora de bosques,
la ciudad es violada
y frágiles edificios de un centenar de años
caen capoteando a la calle;
y mis ojos son quemados
para las bordadas muchachas chinas,
ya ancianas,
y tan diminutas entre delgados pinos
de estos enormes paisajes,
que si vuelves la cabeza
desaparecen de la vista durante horas.

jueves 21 de enero de 2010

CULTURETAS "BY THE FACE"


En Córdoba es posible asistir a un concierto, ver un buena película o acudir a un recital poético a coste cero. Todo es cuestión de estar al día

Sara Arguijo Escalante

s.arguijo@lacalledecordoba.com


Se escucha por todas partes, que no hay dinero para esto ni para lo otro. Que la vida está muy cara y los sueldos -cuando los hay- siguen igual. Que en cuanto se pone el pie fuera de casa se empieza a gastar. Que así es imposible ir a ningún lado... En definitiva, desde que la crisis ha entrado en nuestras vidas la cultura, esa que el historiador Diógenes definía como “un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad”, se convierte más que nunca en una necesidad para el espíritu y en “la mejor vía de escape”, confiesa Cristian Tena, un cordobés en paro de 33 años. Claro que, en estos momentos, para que realmente sea así no hay más remedio que convertirse en un especialista del by the face (por la cara) y esto significa ir en busca y captura de todo lo que sea económico. “Si no fuera así, sería imposible asistir”, añade Tena.

Manual de un buen cultureta

En este sentido, es necesario erradicar la idea de que el arte es un artículo de lujo porque, según aseguran artistas y espectadores cordobeses, “también se puede ser ‘cultureta’ en crisis”. Es más, como ellos mismos confirman, aquí en Córdoba ver una buena película, asistir a un concierto o acudir a un recital de poesía, entre otras actividades, puede salir totalmente gratis. El truco está simplemente -indica María Sánchez, una estudiante de 20 años, asidua a este tipo de eventos- en “estar al día de todo lo que se cuece”.

Dicho de otro modo, un ‘cultureta’ que se precie se conoce al dedillo el contenido de guías como Andalocio o Go, mira de manera asidua las agendas de los diarios y no suele rechazar la invitación de un amigo, algo que por otro lado ha proliferado bastante con los grupos que se crean en las redes sociales y que informan sobre lo que se va a hacer. “Mucha gente se queja de que no hay publicidad cuando en realidad no se molestan lo más mínimo en informarse”, critican todos.

En cualquier caso, es verdad que una vez que se entra en este circuito de “micro-cultura”, como la llama Antonio Romero, artista miembro de Poliposeidas, es mucho más fácil enterarse de la oferta porque -aunque sonrían al confesarlo- lo cierto es que estos eventos congregan casi siempre las mismas caras con lo que el boca a boca termina siendo la mejor fórmula de promoción.

Por otra parte, hay locales, colectivos e instituciones que son el paraíso de cualquier amante de lo gratuito, ya que cuentan con un programa continuo y cuya entrada es siempre libre. Aunque, como señala el poeta Nacho Montoto, éstos suelen prestar más atención a la literatura o a la música que a otras disciplinas artísticas como el teatro. De hecho, admite que es la poesía lo que más se promueve en esta ciudad y rara es la semana que no hay programado un ciclo, donde poder disfrutar de la presencia de poetas consagrados como los del Aula de Poesía, el de Letras Capitales o el Poesía Diversa.

El top ten de lo gratis

Aún así, el top ten para abastecerse de cultura en estos tiempos lo conforman, sobre todo, espacios como la Filmoteca de Andalucía, que ofrece diariamente dos sesiones de películas clásicas y actuales por menos de un euro, locales de ocio como La Espiga, el Automático, Soul, Amapola, el Glam, el Jazz Café o la Sala Metrópolis o el Teatro Avanti, donde a pesar que hay que pagar entrada “el precio es muy asequible”, resaltan los entrevistados.

Asimismo, si se quiere disfrutar del arte el abanico es incluso más amplio porque la visita a las exposiciones de cualquier galería, como Carmen del Campo, Arte 21 o Tula Prints, no cuesta un céntimo y tampoco las que organizan instituciones como Diputación, Ayuntamiento o Cajasur. A esto hay que añadir los talleres y programas que organizan centros como el Círculo Juan XXIII, la Casa Adarve del Instituto Andaluz de la Juventud, la Universidad, el Conservatorio, el Jardín Botánico y más recientemente la Fundación Bodegas Campos, entre otros, que también cuentan con una oferta cultural más o menos periódica. “Existen más cosas que hacer de las que la gente se cree y si buscas probablemente hasta te va a dar coraje porque no puedes asistir a todas”, lamenta Montoto.

De hecho, esta es una de las cuestiones que más críticas suscitan. El que la mayor parte de estos eventos los organicen entidades particulares hace que muchas veces se solapen en las fechas, algo que ocurre también con los festivales como Cosmopoética, Eutopía o Ídem, que se suelen concentrar en una época concreta del año, mientras que “en invierno estamos más bien de sequía”, opina Romero.


Calidad, ¿a buen precio?

Claro que una cosa es cuántas actividades se hagan y otra distinta la calidad que tengan. La cultura a coste cero tiene también sus detractores que piensan, por un lado, que lo barato es malo y, por otro, que de alguna forma se mal acostumbra al público a no pagar por su consumo.

Pues bien, en cuanto al primer argumento parece que hay más unanimidad entre quienes han hablado para El Semanario, ya que en su mayoría defienden que en estos encuentros participan artistas punteros y contrastados y que en algunas ocasiones estos actos aportan mucho más que otros para los que hay que pagar entradas carísimas. María Sánchez, por ejemplo, considera que es una pena que muchos cordobeses no se aprovechen y no sepan apreciar todo lo que hay.

Sobre todo, cuando para que sea así los creadores tienen que formar parte de estas iniciativas por puro altruismo, por amistad con los organizadores o porque como defiende Fabricio Galadí, uno de los impulsores del proyecto Medio Pliego -una publicación mensual que persigue poner poesía gratis en la calle-, “es una forma de promocionar el arte y abrir una puerta para que los ciudadanos conozcan lo que hacen los artistas y quieran luego pagar por verlos”, sostiene. Esto, por tanto, se puede convertir en un arma de doble filo porque se cae -asegura Romero- en devaluar la profesión de los artistas y arrastrarlos a tener que trabajar “por amor al arte”, define. Por eso, todos apuestan por buscar fórmulas intermedias que permitan reconocer al creador y no cobrar precios abusivos a los espectadores.

De cualquier manera, “si las cosas se hacen bien”, tal y como recalcan todos, lo gratis puede convertirse en un mecanismo genial para generar público y formarlo. Montoto recuerda que existe un enorme potencial de artistas que se mueven en este nivel y de los que posteriormente han nacido muchas de las actividades ahora mismo punteras, algo que hay que explotar al máximo “porque la cultura gratuita es la raíz para que Córdoba pueda expandirse económicamente, sobre todo, de cara a la capitalidad cultural”.

Por tanto, todo depende de cómo se gestione lo que se ofrece. Y, en último término, “aunque no es de alta calidad, es para todos, y esto es una muy buena idea”, defiende Cristian Tena.




PUNTO DE ATENCIÓN


La fórmula del yo me lo guiso y yo me lo como

Uno de los principales problemas que presenta la cultura gratuita es la rentabilidad que aporta a quienes la promueven. Dejando a un lado las que organizan las instituciones públicas, lo cierto es que los responsables de llevar a cabo estas iniciativas no sacan una gran tajada económica de las mismas.

En el caso de las actividades que se organizan en locales, las ganancias que se consiguen son las que suscitan las ventas, y las que organizan asociaciones o grupos particulares, sobreviven gracias a las subvenciones o la propia autofinanciación.

Éste es precisamente un modelo que ha puesto en práctica Luneados, un colectivo que organiza conciertos privados de música y poesía en azoteas particulares, y que todos ponen como un buen ejemplo de gestión, ya que con una fórmula bajo la cual se paga una entrada simbólica que permite continuar la actividad está consiguiendo muy buena acogida. Algo parecido es lo que han hecho los impulsores de Medio Pliego, que como explica Fabricio Galadí, reducen bajo mínimo los costes gracias a que son ellos mismos los que imprimen, doblan, distribuyen y financian los ejemplares y a que los poetas prestan sus versos de manera desinteresada. Y es que, al final, nunca llueve a gusto de todos.



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