miércoles, 12 de noviembre de 2014

SIN TÍTULO

Hoy es ayer
O
Quizás sea mañana,
Es el tiempo desperdigado
De la letra agrietada
De una canción
Que no existe,
Es el sentir inexplicable
Que acaba con una mirada perdida
En el blanco fugaz
De la tecla de un piano somnoliento.

Hoy es mañana
O quizás fue ayer,
Es una gota de aceite
Que flota dispersa
Sobre la masa acuática
De un depósito vacío,
Es la sombra desvanecida
De una farola sin bombilla
Que alumbra con su luz amarillenta,
Las cuencas vacías de los ojos de otros tiempos,
De otro lugar,
De otro espacio,
De una palabra
Que roza la comisura de los labios
A la espera de poder nacer.

Hoy no es ayer,
 Ni quizás mañana,
Ni el probable pasado
De un día
Añorado de libertad
En esta cárcel en la que
Amanece despacio
Mientras los legañosos ojos
Intentan adaptarse a la luz.

Hoy no es ayer, ni mañana, ni pasado,
Es el fugaz paso del tiempo
Escurrido en una gota de alcohol,
Es el círculo eterno de las horas
Que avanzan con la sublime majestad
De los segundos que caen muertos
En mis bolsillos vacíos,
Es el instante caído más allá del horizonte
En la hojarasca del otoño
Que toma forma
En la tierra húmeda
Que la lluvia blanquea hasta hacerla desaparecer
Bajo mis pies.

Hoy no es hoy,
Ni mañana,
Ni ayer,
Ni siquiera el futuro,
Es el pasado retomado de las palabras
Escritas en una pared
Que crece  despacio
Tras los muros envejecidos

De mis dedos.

2014

martes, 21 de octubre de 2014

SIN TÍTULO



Agotado el asombro,
Callado el martes,
Me abandono 
entre las sombras perpetuas
De los ruidos.

Me dejo llevar
Río abajo
Entre imaginarias
Estampas de luces
Desvanecidas.

“No hay futuro”,
Grita alguien desde el blando lecho
De nubes desperdigadas
En el éter azul
De la tarde adormecida
Mientras cae lentamente
El último sonido de las tinieblas.

Me abandono, me dejo llevar,
Y las voces eruditas
De los que no tienen voz
Sino sonidos distorsionados
Llenan el aire de gruñidos y rechinares
Oxidados,
Y sus letanías repetitivas
llenan mis oídos
Con la fuerza acabada
De un despertar inacabado.

Se ha acabado el asombro
En este martes
En el que no caben más palabras,
Y el discurrir metálico
Que llena calles y avenidas
Hiere hasta el último de mis sentidos
Mientras caigo desvanecido como una sombra
Entre los pliegues antiguos
De los días perdidos.


2014

SUBLIME DECISIÓN


Es injusto el amor, nunca se adapta
ni a razones, ni a ritmo, ni a su tiempo.
Maleducado es.  Como una mala hierba,
se enseñorea en la frente del herniado y del héroe.
Sin orden crece ni concierto.
Dislate de los sueños, pajarea
con casadas igual que con los mancos,
y planta sus reales y sus yerros
sin reparar en canas ni en informes.
Y siempre es mal venido.
Pues arder sin objeto ya es locura
o consumirse en vida por un fraude.
Nos promete su cielo inexistente,
anacrónico y alto, mientras clava
cual vampiro su daga en nuestra sangre.

Por eso en esta hora
de mi azarosa vida que me he propuesto
sin tardanza entregarme al que será
mi amor más puro y noble:
El éxtasis sin celos y sin trabas
con un muñeco hinchable.


JUANA CASTRO