jueves, 12 de mayo de 2011

HISTORIA GENERAL DE CÓRDOBA DE ANDRÉS DE MORALES

DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA DEL PERÚ Y DE SU GOBERNADOR Y GRAN DESCUBRIDOR DON LORENZO SUÁREZ DE FIGUEROA, CABALLERO DE CÓRDOBA

Entre las provincias que propiamente se llaman Perú y Brasil, en medio del oriente y mediodía, se extienden por espacio de más de 600 leguas las provincias de Tucumán y Paraguay; a ésta llaman Río de la Plata y en aquélla son principales ciudades Santiago, San Miguel de Tucumán, la noble ciudad de Córdoba y otras, y está fundada junto al Río del Estero. De ella escriben largamente los padres de la Compañía de Jesús, a quien se debe la gran conversión de estos indios porque, con ser bien dificultosos el enseñarlos por haber casi a media legua diversas lenguas, estos santísimos padres las han aprendido y venciendo millones de trabajos han reducido aquella provincia yerma e inculta en un deleitoso paraíso del cielo. Corrieron esta tierra el padre Francisco de Angulo, caballero principal de esta ciudad y religioso apostólico de la Compañía, comisario del Santo Oficio en toda ella, y el padre Barzana, otro santísimo varón y de grandes milagros en la conversión de la gentilidad, de cuyas cartas se colige lo siguiente:

“En una de 97 los pueblos de la provincia de Tucumán son los siguientes, el primero Córdoba, es lugar rico y mantenido tiene más de 300 españoles y comarca de 10.000 indios de varias lenguas; son casi todos bautizados, ningún lugar hay más establecido ni de mayores fuerzas de Tucumán”.

En otra dice:

“Era gente que no tenía ídolos, creían que el alma era inmortal, pero no sabían dónde había de ir, sin noticia del cielo e infierno que enseña nuestra fe y menos de purgatorio. Cada pueblo tenía un cacique por sucesión, son valientes y de muy buen entendimiento, casábanse tarde porque decían que el darse a gustos de carne enflaquece mucho los cuerpos y hace hombres para poco. Tienen gran copia de maíz y mayor de pescado en los ríos, y miel por los campos, caza de todo género en abundancia. Córdoba tiene un espacio de seis leguas, cinco o seis ríos hermosísimos. Son sus gustos bailar y cantar y las muertes de los suyos las celebran con cantos suaves. Como se refiere a otras antiguas naciones del número de los convertidos por los padres de esta sagrada religión es notable, pasa de 30.000, pero éste (es) pequeño en comparación del que han reducido a lengua del Evangelio en las Indias Orientales y Occidentales”.

Añade luego estas palabras formales:

“Éste es el estado que están las cosas desde el descubrimiento y las de toda esta gobernación de Córdoba y su tierra.
Grande falta les ha de hacer la cabeza que Dios les ha quitado con la muerte del gobernador don Lorenzo de Figueroa, que este año llevó Dios para sí, a lo que se puede esperar de su divina bondad para darle el premio de los muchos trabajos que padeció en la ayuda que dio en la conversión de los indios. Pierde mucho toda esta nueva cristiandad y en especial la Compañía, porque después que los padres de ella entraran en aquellas provincias, que ha más de 10 años, les proveía con grande liberalidad y amor de lo que era necesario con un ánimo muy de padre y amigo; el cual se le había pegado de haberse criado en nuestras escuelas, en un colegio de Córdoba de España. Llevóle Nuestro Señor en los mejor de este descubrimiento para el cual había gastado cerca de 40.000 ducados con grande deseo de descubrir tierras donde fuese conocido Dios Nuestro Señor y, por llevar adelante estos buenos intentos, proveyéndole el rey nuestro señor en pago de sus trabajos en plaza de más descanso y no quiso quedarse en ésta por servir más a Dios.”

 
Esto es lo que se dice por personas de toda verdad de Córdoba, descubridor tantos años y gobernador de estas provincias de Córdoba de Indias y de otras mayores que allí llaman de Mojares y Hobescos y Hobascamos; que para descubrirlos y ganarlos fue necesario 1.000 leguas. El año 1602 escribieron que la gente de Córdoba tenía grande frecuencia de sacramentos, en particular gente principal había sido los indios y, después que enviaron los padres de la Compañía en aquella tierra, se han reformado tanto en este oficio que es consuelo ver a los indios reprehender a los soldados españoles si se les desvergüenza en palabras. Un caso pasó bien público de grande edificación.


Una india hermosa, bien perseguida de un soldado, siempre constantísima en no ofender a Dios, que una vez acometida por fuerza, ya aunque le rompieron los vestidos y la pusieron un puñal a los pechos, no fue posible ablandarse, antes les dijo que la matasen porque no había de ofender a su Dios. Salió con sus intentos porque llorando a voces y bien golpeada le dio Dios lugar por donde huyese de las uñas de aquel león español.

No es caso pequeño confusión de los cristianos antiguos.

ADELINA CANO FERNÁNDEZ Y VICENTE MILLÁN TORRES

Edita: Ayto, de Córdoba, Área de Servicios Culturales y Turismo
Edición cofinanciada por:
La Excma. Diputación de Córdoba, Delegación de Cultura

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