jueves, 13 de mayo de 2010

DIFERENTES AUNQUE IGUALES

HISTORIAS DE CÓRDOBA ACTUALIDAD 8


Pese a la distancia que existe entre las distintas confesiones religiosas, evangelistas, musulmanes y católicos coinciden en sentirse “maltratados” por la intolerancia ante la diversidad de creencias y exigen un cambio

Laura Pérez

l.perez@lacalledecordoba.com



La expulsión de una alumna de un instituto de Pozuelo de Alarcón por llevar el hiyab en clase ha vuelto a abrir el debate sobre los problemas que tienen los fieles de confesiones religiosas minoritarias para ejercer su derecho a la libertad religiosa y por tanto, sobre la necesidad de adaptar la Ley de Libertad Religiosa de 1992 a la nueva realidad confesional.

Aunque no es la primera vez que hechos como estos saltan a la luz, en esta ocasión al Gobierno le ha venido como anillo al dedo para retomar su promesa de dicha modificación pues, con el aumento de las confesiones religiosas minoritarias como el Islam o la Iglesia Evangélica el rechazo en torno a la diversidad religiosa también lo ha hecho.

Algunos de los representantes de estas confesiones minoritarias en Córdoba ven en la reforma de la ley una posibilidad de cambio pues muchos de ellos de hecho, aseguran haber vivido en su piel la discriminación, los perjuicios y la intolerancia de la sociedad.

El pastor de la Comunidad de Amor Cristiano, Esteban Muñoz, perteneciente a la Iglesia Evangélica, da una percepción muy clara sobre cómo se siente quien pertenece a una confesión minoritaria en Córdoba. “Parece que lo que no es Iglesia Católica es secta, esa es la principal mentira que se dice sobre nosotros. La ignorancia hace que nos tengamos que defender diciendo lo que no somos”.

Para los evangélicos la libertad religiosa que ha visto limitada la chica de Pozuelo de Alarcón no es lejana pues, aunque la convivencia ha avanzado, aún no existe en pleno derecho. Ellos, tienen problemas a diario para celebrar su culto, encontrar espacios en los que construir sus instalaciones o incluso hacer actos públicos. Algo no muy lejano a lo que se encuentra la comunidad musulmana. “Hemos estado hasta dos años sin poder cantar o poner música en nuestras celebraciones, y para poder celebrar un acto público el Ayuntamiento nos obliga a pagar fianzas de hasta seis mil euros. Éstas son manifestaciones de nuestra religión y en ocasiones no se respetan ni facilitan”, asegura el pastor.

Sin embargo, para la comunidad evangélica, la mayor diferencia con respecto a la Iglesia Católica se ha desarrollado en el Hospital Universitario Reina Sofía. Pese a que la gerencia del centro hospitalario y la propia Consejería de Salud estuvieron de acuerdo en acreditar a sus voluntarios para que pudieran visitar a los enfermos, según asegura el pastor Esteban Muñoz, desde hace unas semanas vuelven a estar vetados y mientras “la Iglesia Católica incluso tiene una capilla dentro de las instalaciones”, asegura.

¿Qué hay de la libre expresión?

Aunque para la mayor parte de la comunidad musulmana que vive en Córdoba, formada por casi tres mil fieles, y de evangélicos la polémica nacional del uso del velo en lugares públicos o de cualquier otra manifestación religiosa es irrelevante, sí que defienden el hecho de que la libertad de expresión es otro de los grandes escollos que aún no se han superado.

El pastor de la Comunidad de Amor Cristiano insiste en que cuestiones como éstas continúan siendo sensibles hoy en día y sobre todo, es cuestión de perjuicios el que levante espinas o no. “Nos cuesta ver a una mujer con velo pero no a monjas con hábitos. El velo no perjudica a nadie y aunque hay unas normas que, como en el caso de un instituto hay que cumplir, también hay que entender que es un símbolo cultural y que es necesario regular las manifestaciones de forma concreta en la vida pública”, explica.

F, es una chica musulmana procedente de Marruecos que vive en Córdoba y que ha preferido mantener su anonimato por respeto al familiar que la ha ayudado a estar aquí. F. no usa velo y sencillamente, para ella, tan válida es la opción de quien decide llevarlo como no llevarlo. “Mientras sea la mujer quien decida libremente, que suele ser lo habitual, no le veo inconveniente alguno. Hay quien lo lleva y hay quien no y podría ser similar a que los cristianos no coman carne determinados viernes del año”, explica.

La injustificación que chicas como F. le ven a la polémica en torno a lo que puede suponer que ellas usen o no el velo se hace aún más evidente cuando es ella misma quien defiende el que no se retiren los símbolos religiosos, católicos o no, de los espacios públicos y aún menos, que se limiten las manifestaciones públicas. “Disfruto de la Semana Santa, de ver las obras de arte en las iglesias y en absoluto me molesta ver una cruz. No veo razón alguna a que se retiren de ningún sitio”, insiste. Ahora bien, añade, “es importante que se respete la libertad de cada uno”.


Con el laicismo en contra

Para un sector de los católicos, según asegura el presidente de la Asociación Presencia Cristiana, Miguel Ángel Parra, la realidad confesional de este momento tampoco les es favorable. De hecho, asegura, “hay quien se siente maltratado porque quien quiere implantar el laicismo tiene una lucha abierta contra el catolicismo. Se nos está marginando y la Administración nos está vetando el acceso y el diálogo en muchos temas”. En este punto, Miguel Ángel hace referencia al “acoso” que están sufriendo determinados círculos por la retirada de símbolos religiosos de lugares públicos, como las escuelas, cuando desde su punto de vista, ni ésta ni cualquier otra manifestación, como puede ser el velo, perjudica en absoluto a nadie.

Por otro lado, cuestiones como la falta de espacios de culto que tienen los fieles de las confesiones minoritarias o las limitaciones para expresarse abiertamente con respecto a la Iglesia Católica, Miguel Ángel considera urgente que se aborden. Si bien, cuando se trata de hablar del rezo compartido en La Mezquita, un lugar que aún perteneciendo a la Iglesia Católica, es reclamado por un sector de la comunidad musulmana por el poder que les da la historia, Miguel Ángel pide respeto. “Esto no tiene nada que ver con la libertad religiosa. Existe una reglamentación e igual que yo no entraría en una mezquita a rezar queremos respeto para que no lo hagan ellos”.

Todos piden un cambio en la ley

En lo que si es verdad que están de acuerdo tanto musulmanes, como evangélicos y católicos es en que la reforma de la ley de libertad religiosa es necesaria. Aunque eso sí, cada uno con sus puntos y sus comas. El pastor evangélico de la Comunidad de Amor Cristiano, Esteban Muñoz, es de los que consideran urgente la reforma pues no en vano, ya el mero hecho de que la Iglesia Católica se relacione con el Estado a través de un tratado internacional con el Vaticano y ellos con una ley orgánica es un símbolo de diferenciación. Ahora bien, Esteban asegura que la comunidad evangélica está expectante ante el cambio legislativo pues, insisten en que no les gustaría que fuera por determinados colores que ha tomado la Ley de Cultos de Cataluña. “Hasta ahora la libertad que hemos tenido las confesiones religiosas minoritarias ha estado en función del ayuntamiento de turno, debe regularse porque cada vez somos más pero, no hay duda de que si la reforma es muy rígida nos creará aún más perjuicios. ”, asegura.

El presidente de la Asociación Presencia Cristiana tampoco ve mala idea el hecho de reformar la norma y que el resto de confesiones sigan adquiriendo libertades. Si bien, también asegura estar pendiente del tono que está tomando el debate en la calle pues en su opinión, la nueva normativa no debe tener incompatibilidades con los acuerdos entre la Iglesia y el Estado. “Lo lógico es que las nuevas confesiones se integren de forma equilibrada. Esperamos que no nos limiten nuestras actuaciones en la sociedad y que sí que se impulsen las del resto”, explica. La reforma asegura, debe venir desde un sentido laico positivo, “valorando lo que a cada persona le aporta el papel de la religión de manera individual y no acabando con cualquier manifestación religiosa”.

Todos ellos defienden una igualdad de las distintas confesiones religiosas desde el respeto para favorecer la convivencia y evitar los problemas entre ellos. Si bien, el Gobierno tendrá que hilar fino porque es evidente que, mientras los que menos derechos tienen piden más, la que siempre ha estado al frente, la Iglesia Católica, pide no perder su lugar y ésto, como aseguran las fuentes, sí que podría generar desencuentros en la convivencia religiosa.


PUNTO DE ATENCIÓN


Medidas contra el rechazo a la diversidad religiosa


Entre los días tres y cuatro de mayo un grupo de 150 expertos a nivel internacional se dieron cita en Córdoba en una reunión de alto nivel para tratar el tema de la libertad religiosa en las sociedades democráticas como uno de los puntos previos a la reforma de la Ley de Libertad Religiosa y uno de los compromisos de la Alianza de Civilizaciones en el marco de la presidencia española de la UE. Aunque entre las intenciones se encuentra la de hacer compatibles las libertades de las distintas confesiones, el propio secretario de Estado para la UE, Diego López, ya se ha manifestado en contra de regular de forma específica el uso del velo en la Unión Europea.

En lo que sí se han mostrado favorables es en el hecho de que las distintas administraciones y reformas legales deben incluir acciones encaminadas a profundizar lo que las distintas confesiones religiosas tienen en común y en tener un mayor conocimiento de la realidad. Es decir, y tal y como también defienden los fieles de las distintas confesiones con presencia en Córdoba, apostar por la información para contrarrestar la desconfianza que en muchos ciudadanos genera la diversidad religiosa.



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