lunes, 22 de febrero de 2010

EL REFRANERO EN LOS ANDALUCES - FEBRERO

El que quiera saber, embustes en él.

Truenos en enero, agrandan el granero.

Como te vi, te nombré.

Haz mal y guárdate.

En mal de muerte, no hay médico que acierte.

A la liebre ida, palos a la madriguera.

Con una misa y un marrano hay para todo el año, sobra misa y falta marrano.

Hijos criados, duelos doblados.

Buen vino y jamón añejo es vida para el viejo.

Donde te creas que hay jamones, no hay ni estacas.

Cuando Dios no quiere, santos no valen.

El que más mira, menos ve.

No dejes los caminos por las trochas.

El que de amigo carece, prueba es que no lo merece.

Por un gustazo, un trancazo.

Es cosa del monaguillo, ser pillo.

Si llueve el día de la Ascensión, cuarenta días de agua son.

Enero mojado, bueno para el tiempo y para el ganado.

Agua y lunas, tiempo de aceitunas.

Cada loco con su tema, y cada llaga con su postema.

El que poco sabe, pronto termina.

Cuando canta el cuco, lluvia y sol.

Por la facha y el traje, se conoce el personaje.

Abriles y caballeros, pocos y buenos.

A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.

En octubre, el hogar de leña se cubre.

El que se capa por sus manos, se deja los huevos que quiere.

Ayúdale al anciano si quieres que te den mañana la mano.

Niño endentado, pronto hermanado.

Quien te cubre, te descubre.

Esparto harás y migas comerás.

Hombre refranero, medido y entero.

La comida reposada y la cena paseada.

El que de ajos se alimenta se pee sin darse cuenta.

El día de San Matías entra el sol por las umbrías.

La uva no es uva hasta que está madura.

La palabra honesta mucho vale y poco cuesta.

La oración cortita al cielo va derechita.

El que tenga trabajo, que no pregunte la hora.

El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.

Nadie es buen juez en causa propia.

Quien tiene vergüenza, no come ni almuerza.

Más vale vivir que matarse trabajando.

El vino y el jamón nos salvan del perdón.

Por dinero baila el perro, no por el son que le toca el ciego.

Si fío, pierdo lo mío.

Remienda tu sayo y pasará tu año.

En tiempo de verano, no dejes tu capote en casa de tu amo.

Su daño pretende quien a su prójimo ofende.

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