jueves, 10 de diciembre de 2009

Actividades cercanas y con personalidad



CAPITALIDAD CULTURAL CULTURAS | 26


Éstas son claves para mejorar la agenda cultural de la urbe, según los gestores. Pero también la coordinación, un reto de difícil solución


Guadalupe Carmona


Que instituciones públicas y privadas trabajen de manera coordinada en la programación cultural de la ciudad es un antiguo deseo de gestores, entidades y consumidores de este tipo de actividades. De hecho, los propios técnicos culturales y responsables políticos llevan años hablando de esta coordinación, que ahora parece más necesaria que nunca para conseguir ser Capital Europea de la Cultura de 2016. Por ello, el teniente de alcalde de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, Rafael Blanco, junto al delegado de Cultura de la Diputación, José Mariscal, el director de la Oficina de la Capitalidad, Manuel Pérez y la gerente de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, Carlota Álvarez Basso, reunieron el pasado martes 2 de diciembre a unos 50 gestores culturales públicos y privados.
Elaborar un programa conjunto que vaya al hilo del proyecto de 2016 fue el principal objetivo de este encuentro, para lo que los responsables políticos informaron de las directrices o claves del dossier de la capitalidad, que pretenden que sean tenidas en cuenta en las programaciones de todas las instituciones locales: contemporaneidad, participación ciudadana, interculturalidad, atención a las minorías, aplicación de nuevas tecnologías y proyección de Córdoba hacia Europa.
Una programación propia
Sin embargo, los gestores tienen sus propias ideas sobre cómo mejorar la oferta cultural de Córdoba sin seguir necesariamente las líneas del dossier, aunque, en algunos casos, coincidan. En este sentido, para el galerista Antonio Jiménez es fundamental “que el presupuesto que se destine a la cultura, sea el que sea, se destine de forma eficiente y productiva”. Esto es, para una programación que mejore la que hay y que sea interesante para los ciudadanos, algo que en opinión de Jiménez se resume en “una programación propia, con personalidad, que no sea reflejo de la de las demás”. Y aquí, por supuesto, tiene cabida la principal peculiaridad de Córdoba: su historia. Así, actividades que partan del aspecto tradicional de la urbe o sus valores históricos, potenciados y actualizados con lo contemporáneo, es una de las principales estrategias que contempla el director de Arte 21 para mejorar la agenda.
Establecer convenios y colaboraciones con otros países, y que las actividades no tengan un ámbito provinciano, sino que vayan más allá, al ámbito europeo, también son formas de mejorar el programa. “Sin necesidad de grandes dramaturgias o espectáculos de muchos medios. Un ejemplo de ello es Cosmopoética, que con menos recursos económicos que otras actividades atrae a personalidades de prestigio internacional y tiene un programa que interesa fuera”, señala.
De lo más cerca a lo más lejos
Otra técnica para mejorar la oferta cultural de Córdoba es acercar las actividades a los ciudadanos. Al menos eso cree el director de la Red de Bibliotecas Municipales, Rafael Ruiz, que habla de “programas de cercanía” y pone el ejemplo de los equipamientos que dirige o de Cultura en Red. Aunque también comenta que para eso es necesario potenciar “equipamientos básicos” y que “aún queda mucho por hacer”.
Pero, además, Ruiz destaca la necesidad de mejorar la coordinación entre gestores, “sobre la que se comienza a dar pasos”, y apunta a una forma de mejorar la programación que no es directa: “prestando más atención al fomento de la creación y la colaboración con promotores privados”. Algo que coincide con la opinión del director de la Real Academia, Joaquín Criado, que está de acuerdo con que “los poderes públicos potencien las actividades de los de abajo, con patrocinio o subvención, exigiendo después resultados”.
¿Cómo coordinarse?
Ahora bien, lo que no comparte Criado, y cree que está pasando, es “hacer las cosas de arriba a abajo, que las instituciones cubran las grandes actividades y al resto de entidades, que tienen menos medios, les dejen el chocolate del loro”. Además, Criado asegura que desde hace 30 años se habla de coordinación entre gestores públicos y privados y que “hasta ahora no se ha conseguido nada”, pese a que sería la principal técnica para mejorar la programación local. Pero claro, también reconoce que es muy difícil, “no le puedes decir a una entidad que programa desde hace años los jueves, que ahora cambie el día”, por ejemplo. Además, Antonio Jiménez dice que cada entidad debe tener su programa independiente y que la coordinación debe estar sólo en actividades puntuales, fruto de colaboraciones.
En cambio, Ruiz apuesta “por un foro de carácter anual o semestral, donde presentar las grandes líneas de la programación para su eventual reajuste”. Algo similar a la reunión que han tenido, dirigida por las administraciones. Pues ahí va la propuesta.
Dominio sobre lo privado
La idea de que las administraciones públicas comenten las líneas de la programación que van a seguir con miras al 2016 da la sensación de un intento de dominio de lo público sobre la programación privada. Rafael Ruiz cree que no, y que el foro que él propone con el mismo carácter de la reunión celebrada el martes tampoco está pensado para que las instituciones impartan directrices. De hecho, Antonio Jiménez dice que Álvarez Basso les ha comunicado que no pretende que varíen su programación, al contrario, que quiere que ellos den ideas, “y yo no voy a permitir ningún tipo de intrusismo público en mi empresa”. En cambio Criado sí cree que, de forma indirecta, la administración domina la agenda.

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