jueves, 15 de octubre de 2009

Un hogar para las mujeres que sí deciden ser madres

SOCIAL ACTUALIDAD 14

La casa Fuente de Vida de la Congregación de Adoratrices lleva 24 años ofreciendo a embarazadas que sufren exclusión social un medio para salir adelante con sus hijos y evitar así que aborten

Laura Pérez

l.perez@lacalledecordoba.com

El proyecto de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo ha dado un paso más tras su paso por el Consejo de Ministros para que una mujer pueda elegir libremente si quiere abortar hasta la semana 14 de gestación. Si bien, existe un lugar en Córdoba que trabaja desde hace 24 años para evitar que la exclusión social, la falta de apoyo familiar y de recursos para salir adelante o incluso la presión de otra persona, sea el motivo que empuje a una mujer a renunciar a ser madre.

El proyecto Fuente de Vida, propiedad de la Congregación de Adoratrices, es un hogar destinado a ofrecer a las mujeres gestantes que se encuentran desprotegidas y sin recursos propios para subsistir, un lugar en el que tener el apoyo necesario para llevar a fin su embarazo y conseguir los medios para salir adelante con sus hijos.

En la casa que las Adoratrices tienen en la ciudad conviven actualmente ocho mujeres, de las que cinco ya tienen a sus hijos y tres están embarazadas. Aunque la estancia media suele durar unos 18 meses, lo cierto es que hay muchas madres que llegan a permanecer en este proyecto hasta 20 meses, pues sólo una vez que ya han conseguido ser totalmente autosuficientes están obligadas a abandonarlo. De hecho, en lo que va de año, como explica la trabajadora social que convive con ellas, Sara Romero, han pasado por la casa 18 mujeres, aunque la media anual suele ser de unas 26.

La gran mayoría de ellas son inmigrantes procedentes de Bolivia y Rumanía, con graves problemas de exclusión y sin nadie en la ciudad que las pueda apoyar. Si bien, en este momento hay dos mujeres españolas viviendo en la casa y tres procedentes de África.

Eliminar los motivos que las podría empujar a abortar

El estado en el que las futuras madres llegan a la casa depende mucho del motivo que las haya llevado a pedir ayuda. De hecho, Sara Romero explica que muchas de ellas llegan presionadas por alguien que las quiere convencer de que aborte, “normalmente su pareja o algún familiar”, otras lo hacen porque no tienen otro sitio dónde ir, son víctimas de violencia de género, proceden de la mayor exclusión social y familiar o carecen de cualquier tipo de recurso para atender a sus hijos una vez nazcan.

Estos vacíos en la vida de las mujeres son los que en muchos casos las llevan a tomar la decisión de renunciar a sus hijos y en este caso, explica Sara, “tratamos de eliminarlos para facilitarles que puedan elegir libremente y sin presiones el seguir adelante con su maternidad”.

Por lo general, cuando una futura madre llega a la casa aún le faltan algunos meses para dar a luz. Desde el primer momento las Adoratrices le proporcionan atención médica, alojamiento, comida y talleres de formación que les puedan abrir las puertas de cara a conseguir un empleo una vez tengan a sus hijos.

La convivencia en la casa Fuente de Vida es lo más parecido a una familia. Cada una de las madres tiene asignadas sus tareas domésticas, pero sólo las que han dado a luz y superado la cuarentena trabajan fuera. Durante el tiempo en que la mujer está embarazada tiene el apoyo de un voluntario que le hace de acompañante cuando tiene que ir al médico y hasta el momento en que se ponga de parto y tenga que acudir al hospital. Una vez que nace el niño, madre e hijo tienen su propia habitación individual y comparten el resto de dependencias de la casa con las mujeres y sus hijos. Cuando los pequeños cumplen los cuatro meses, la trabajadora social se encarga de buscarles una guardería para que así sus madres, puedan buscar trabajo o hacer algún curso de formación para ello. La finalidad de toda la acogida y atención integral que reciben las mujeres, como explica Sara Romero, es que ellas puedan ser autosuficientes de forma que puedan reinsertarse en la sociedad.


Primer paso hacia independencia

Por ello, sólo cuando las madres han encontrado un trabajo con cierta estabilidad y que les suponga un sueldo de unos 600 euros al mes, éstas y sus hijos pasan a vivir en un piso que la Congregación de Adoratrices tiene anexo a la casa Fuente de Vida, donde hay capacidad para cinco mujeres y sus niños y en el que suelen permanecer una media de un año. Durante este periodo, y aunque las familias siguen vinculadas al proyecto Fuente de Vida, madres e hijos ya han iniciado su paso hacia su futura independencia y por ello, empiezan a ser autosuficientes.

El éxito que el proyecto Fuente de Vida ha supuesto para las más de veinte mujeres que anualmente pasan por él de media, demuestra que, como asegura Sara Romero, los motivos que un día las llevaron a pensar en interrumpir su embarazo eran totalmente ajenos a ellas y sólo necesitaron que alguien llenara sus carencias para tener la firmeza de luchar por lo que hoy tienen, sus hijos.


PUNTO DE ATENCIÓN

El foco de la prostitución

Uno de los principales focos desde el que llegan hasta la casa de las Adoratrices futuras madres con presiones para que renuncien a sus hijos es la prostitución. Por este motivo, el proyecto Fuente de Vida de la Congregación de Adoratrices está participando de forma activa en la Mesa Permanente de la Prostitución, constituída el pasado mes de mayo y en la que también están presentes el Defensor de la Ciudadanía, ACCEM, Pro Derechos Humanos de Andalucía, Cruz Roja, Hiedra, Resurgir, Mujeres en Zona de Conflicto y Córdoba Acoge. Esta iniciativa, explica la trabajadora social, Sara Romero, pretende entre otras intenciones denunciar la trata de personas que se da en los club y en particular, ofrecer una salida a las mujeres que se han quedado embarazadas ejerciendo la prostitución y han decidido seguir adelante.


Fuente: 2000-2009 © Copyright El Semanario la Calle de CÓRDOBA

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