martes, 22 de septiembre de 2009

SONETO XLVII


Detrás de mí en la rama quiero verte.
Poco a poco te convertiste en fruto.
No te costó subir de las raíces
cantando con tu sílaba de savia.

Y aquí estarás primero en flor fragante
en la estatua de un beso convertida,
hasta que sol y tierra, sangre y cielo,
te otorgen la delicia y la dulzura.

En la rama verá tu cabellera,
tu signo madurando en el follaje,
acercando las hojas a mi sed,

y llenará mi boca tu substancia,
el beso que subió desde la tierra
con tu sangre de fruta enamorada.

Pablo Neruda

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