jueves, 25 de junio de 2009

PRIMEROS RETOQUES



Quise atrapar entre las yemas gastadas de mis dedos
el reflejo de un rayo de sol y guardalo
en lo más hondo, entre las ensoñaciones
que cada jornada acuden con los pies descalzos
hasta lo más profundo de mi retina.
Quise descubrir el sonido de la luz,
escuchar la melodia
que parte desde sus labios
como un rumor de aguas reposadas,
como una brisa leve de palabras aprendidas
en amaneceres de luces parturientas.
Quise sentir el dolor de la sombra,
de la callada penumbra
que abarca con sus manos
las calles húmedas del silencio.
Quise aprender del color de la mirada,
sentir la magia imperturbable del tiempo
y teñir los días con la clara tonalidad
de los versos no escritos,
con los azules, verdes y marrones
de los ojos en los que no anochece,
de los ojos en los que no se oculta la mentira,
de los ojos en los que no se esconden secretos,
de los ojos en los que no anida la malicia
enferma de los impostores, farsantes y embaucadores.
Quise alcanzar la luz entre mis manos
antes de que mis días anochecieran,
antes de que mis labios callaran,
antes de que mis ojos dejaran de ver la luz.


Sin Título X

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