miércoles, 17 de septiembre de 2008

Sin Título


A veces las palabras caen desnudas
a fosos donde el viento barre las paredes del tiempo
entre lamentos de muertos sin boca,
de vivos callados que gritan su muerte
entre callejones de pulidas piedras milenarias.

A veces las palabras caen como gotas de sangre
en límpidos papeles de blancos amaneceres
donde voces sin forma espolean el silencio
cual héroes de piedra abandonados
en el fondo de cualquier desván
de cualquier museo,
esperando el inicio de una nueva mañana
en la que poder rescatar la primera gota de rocio
de los primeros rayos de sol,
de los primeros dedos encallecidos
entre las perdidas matas
de abandonados jardines mentales.

A veces las palabras brotan como manantiales
de nueva esperanza desde cansados corazones
donde viejas telarañas de somnolientos recuerdos
se mecen suaves como difuminadas olas de luz
con la brisa azulada del atardecer.

A veces las palabras escritas en la mirada,
apuñalan el aire con feroz saña de viejos rencores
anunciando la muerte del último poema,
anunciando la muerte de la última sonrisa,
anunciando la muerte de la última muerte
escrita entre los muros de la última cárcel,
anunciando la muerte del último amor,
anunciando la muerte del último abrazo,
anunciando la muerte....


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