jueves, 12 de noviembre de 2009

Centros de hoy con normas de hace 12 años


EDUCACIÓN - ACTUALIDAD 10

Centros de hoy con normas de hace 12 años

La reforma del funcionamiento de colegios e institutos que ha propuesto la Consejería ha abierto un nuevo frente en la comunidad educativa, en el que los docentes priorizan los medios humanos para paliar el fracaso y la conflictividad

Laura Pérez

l.perez@lacalledecordoba.com


La realidad social que hay en los colegios e institutos de Andalucía y el marco legislativo del sistema educativo han cambiado de forma radical en la última década y a día de hoy, pese a las inversiones públicas y los programas educativos que se han puesto en marcha, nuestros alumnos están obteniendo resultados cada vez más bajos. El fracaso escolar, la conflictividad y los problemas de convivencia han ido asentándose en las aulas de todos los centros y, como reflejan estudios como el informe PISA o las cifras de la OCEDE, es más que evidente que éstos necesitan contar con las herramientas de gestión y los recursos que les permitan cambiar esta dinámica.

Sin embargo, lo cierto es que en Andalucía tanto los colegios como los institutos continúan teniendo los reglamentos de funcionamiento que se aprobaron en 1997. Una fecha en la que la Ley Orgánica de Educación y la Ley Andaluza de Educación, vigentes en este momento, no existían, y en la que además, el clima de convivencia en los centros, las enseñanzas e incluso la relación entre los profesores y los alumnos eran totalmente distintos a los de ahora.

Ante la necesidad de cambio, la Consejería de Educación abrió un debate en la comunidad escolar para que profesores, padres, personal no docente e incluso alumnos dieran sus propuestas de cara a modificar los Reglamentos Orgánicos de los centros de Primaria y Secundaria en Andalucía, y ahora, en noviembre, verán la luz los primeros borradores de estas normativas.

Pese a las diferencias, los docentes y las familias esperan que los nuevos reglamentos permitan a los colegios e institutos contar con el modelo de gestión y la nueva concepción pedagógica que necesitan para avanzar hacia la calidad del sistema educativo. Sin embargo, al mismo tiempo presagian que a la Consejería se le va a hacer muy difícil conseguir unos reglamentos que contenten a toda la comunidad educativa y sus propios intereses.

La presidenta del sector de enseñanza de CSI-CSIF, Elena García, lo tiene claro y sea cual sea el contenido de los nuevos reglamentos de funcionamiento de los centros, lo que hace falta es que éstos garanticen los recursos humanos y la financiación que necesitan los centros para ofrecer un sistema de calidad pues, “la falta de medios y las restrinciones nos han impedido hacer muchas cosas”, asegura.


Efectos de tener normas obsoletas

Efectivamente, a lo largo de estos años tanto las fórmulas de gestión como el progresivo aumento de programas educativos complementarios impulsados por las administraciones, han provocado entre otras cosas un aumento desproporcionado de las tareas burocráticas que tienen que sacar adelante los docentes. Y al tiempo, en lugar de mejorar paulatinamente los resultados, las consecuencias han sido un crecimiento de las tasas de fracaso escolar.

En este contexto, en contraposición a la reclamación docente de alcanzar una enseñanza más personalizada y especializada, las aulas han ido masificandose de alumnos curso tras curso y con ello, las posiblidades pedagógicas de los profesores cada vez se han reducido más.

Al mismo tiempo, la conflictividad en las aulas ha crecido y ni tan siquiera con los planes para rebajar la violencia escolar, los colegios ni los institutos han contando con el personal suficiente ni las herramientas para atajarla. Como ejemplo, García pone el hecho de que sólo los centros más problemáticos pueden disfrutar de la figura del educador social permanente pues de hecho, la Consejería apenas había puesto a disposición de las provincia 34 de estos profesionales. El resto de centros con suerte, cuenta con uno de forma eventual y en ocasiones, gracias a la intervención de colectivos sociales.

La necesidades están claras

Para ofrecer una solución a estas carencias, la Consejería de Educación tiene intención de dotar a los centros de mayor autonomía, aunque para los docentes las mejoras deben ir más allá.

En primer lugar lo que es más inmediato en pro de dar calidad al sistema educativo, según el secretario provincial de CCOO enseñanza, Javier Delmás, es que los profesores recuperen más de la labor docente que les compete y que sea personal administrativo en plantilla quien realice esas tareas que los sobrecargan. Así, y junto a una mayor capacidad para reorganizar las plantillas en los centros, añade, los profesores podrán dedicar más tiempo a su verdadera función y entre ellas al hecho de “ampliar las horas de tutorías tan importantes en la intervención con los alumnos que empiezan a tener rasgos de fracaso escolar”.

La masificación de las aulas es otro de los inconvenientes que, según los docentes, está restando calidad al sistema. Por ello, Elena García apunta la necesidad de que además, los centros puedan disponer de personal suficiente para establecer desdobles de grupos y sobre todo, profesores y maestros que hagan posible el refuerzo educativo tan importante contra el fracaso escolar. Sin embargo, lo cierto es que en este momento y durante los últimos años, los colegios se las ven y se las desean para contar con personal que cubra las bajas de los docentes y esto les ha llevado a perder figuras y acciones con los alumnos tan necesarias como el profesor de apoyo.


Reorganización interna

Otra de las intenciones de la Consejería, en cuanto a la organización de los centros, pasa por reducir el número de departamentos de Secundaria. “Podrán agruparse en las áreas de conocimiento científico tecnológica, social lingüística y artística”, cita el texto, lo que supondría dejar una quincena de materias, dirigidas hasta ahora por especialistas en manos de tres jefes de Departamento.

En este sentido, García denuncia que la especialización es necesaria para mejorar los resultados académicos y con esta reducción de departamentos, sólo se contribuirá a acabar con la escasa especialización que existe hoy. “Ya servimos para un roto y un descosido, en Secundaria la Consejería está abusando y tira de cualquier sitio cuando tiene que cubrir bajas sin importar la especialidad de los profesores”. De hecho, como ha podido saber El Semanario este año ya se ha agotado la bolsa de interinos perteneciente a la especialidad de Matemáticas y en Córdoba, la Delegación de Educación está tirando de la bolsa de Física y Química para cubrir las bajas de los profesores en los institutos de la provincia.

Además, aunque desde CSI-CSIF apuntan al hecho de que los reglamentos permitan a los centros potenciar los departamentos de orientación y el profesorado de compensatoria como vía para mejorar el clima de convivencia, consideran fundamental que además den a los claustros de profesores no sólo autoridad sino capacidad sancionadora directa contra los alumnos conflictivos. “Las medidas para mejorar la convivencia están bien pero al igual que en el resto de las iniciativas hay que analizar si realmente están contribuyendo a acabar con el mal clima de los centros y el fracaso escolar”, insiste Elena García.

Aunque es cierto que los antiguos reglamentos de los centros han frenado el desarrollo de la comunidad educativa de cara a aplicar la nueva legislación, es evidente que como insiste García, la falta de personal y de financiación que sufren los colegios e institutos ha sido el principal lastre. “Eso es lo que en primer lugar tendrá que asegurar la Consejería”, añade.



Las familias quieren más poder de decisión

La principal exigencia que las familias tienen de cara a la negociación de los nuevos Reglamentos Orgánicos de Centros (ROC) es que éstos aumenten su presencia y la capacidad de decisión que los padres y madres tienen dentro de los consejos escolares de los colegios e institutos. El presidente de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres, Francisco Mora, explica que hasta ahora las familias han estado en minoría dentro de estos órganos escolares y “prácticamente nos vemos obligados a asumir las decisiones que toman los docentes en los claustros”. De hecho, más allá de que los reglamentos amplíen las vías de participación que los actuales ofrecen a las familias lo que éstas reclaman es que la Consejería de Educación garantice que los centros estén abiertos a su intervención y que los equipos directivos apliquen las normativas que ya hay vigentes para ello. No obstante, Mora considera indispensable que además, Educación dispense medidas de información y formación a las familias para que aquellos que no conocen cuáles son las formas de intervención puedan emplearlas en pro de la educación de sus hijos.


Fuente: 2000-2009 © Copyright El Semanario la Calle de CÓRDOBA

FOTOS

DE OTRO MODO

Si en vez de ser así,
si las cosas de espaldas (fijas desde los siglos)
se volviesen de frente
y las cosas de frente (inmutables)
volviesen las espaldas,
y lo diestro viniese a ser siniestro
y lo izquierdo derecho...
¡No sé cómo decirlo!
Sueñalo
con un sueño que está detrás del sueño,
un sueño no soñado todavía,
al que habría que ir,
al que hay que ir,
(¡no se como decirlo!)
como arrancando mil velos de niebla
y al fin el mismo sueño fuese niebla.

De todos modos, suéñalo
en ese mundo, o en éste que nos cerca y nos apaga
donde las cosas son como son, o como dicen que son
o como dices que deberian ser...
Vendríamos cantando por una misma senda
y yo abriría los brazos
y tú abrirías los brazos
y nos alcanzaríamos.
Nuestras voces unidas rodarían
hechas un mismo eco.

Para vernos felices
se asomarían todas las estrellas.
Querría conocernos el arcoiris
palpándonos con todos sus colores
y se levantarían las rosas
para bañarse un poco en nuestra dicha...
(¡Si pudiera ser como es,
o como no es... En absoluto diferente!)

Pero jamás,
jamás.
¿Sabes el tamaño de esta palabra:
Jamás?
¿Conoces el sordo gris de esta piedra:
Jamás?
¿Y el ruido que hace
al caer para siempre en el vacío:
Jamás?
No la pronuncies, dejámela.
(Cuando esté solo yo la diré en voz baja
suavizada de llanto, así:
Jamás...)

Emilio Ballagas

EL RUGIDO DE LA SIRENA DE LA FÁBRICA

El rugido de la sirena de la fábrica debería ser
para nosotros un grito de júbilo que cortase
el espacio con color rojo de sangre y no el
latigazo que sacude nuestras cansadas espaldas.

Deberíamos ser alegres creadores (creadores
de cosas diversas y maravillosas) y no máquinas
cansadas que trabajan con miembros pesados
y ojos muertos y un alma caída como una
brasa medio apagada, perdida en las profundidades.

EL fondo de nuestra vida es negro como la noche
y sus estrellas son escasas y pálidas
-¡oh, debería ser azul y estar iluminado por el sol!

Artur Lundkvist

miércoles, 11 de noviembre de 2009

El placer de lo prohibido

ARTE CULTURAS 20

Menores, religión y sexo, un cóctel de lo más explosivo

El placer de lo prohibido

El arte continúa teniendo sus propios tabúes y los creadores que los representan de un modo subversivo lo pagan con la censura. Esta es la lista negra de las obras prohibidas en Córdoba

Julia Zafra

j.zafra@lacalledecordoba.com


En arte no todo vale. Y es que, aunque se diga que a estas alturas está todo visto y la vida cotidiana ya suministre la sobredosis de imágenes impactantes necesaria para perder toda sensibilidad, hoy, obras controvertidas acaban guillotinadas por la censura, ya sea a manos de las instituciones propietarias de la sala donde se exponen, de la crítica más despiadada, o de los propios artistas, que no tienen más remedio que tamizarlas para poder exhibirlas.

En Córdoba, la pintura, la videocreación, la literatura o la música tampoco se han librado de la censura, y algunos de sus autores han pasado a engrosar lo que podría denominarse como la lista negra del arte cordobés. Su pecado, tocar temas incómodos para un determinado sector. El Semanario hace un repaso por las más destacadas, al tiempo que cuestiones como qué empujó a sus creadores a hacerlas y qué esconden los que las vetaron, reabren las viejas heridas de, por un lado, la falta de libertad de expresión y, por otro, la necesidad de imponer límites éticos al arte. Cinco de estas piezas prohibidas conforman la colección de fotografías que el malagueño Carlos Aires realizó por encargo para la primera edición de Eutopía en el 2006. En ellas, diversos menores promocionaban otros tantos eventos culturales ficticios que tenían lugar en el Polígono Sur.

Sin embargo, días antes de su exposición, Aires recibió un correo electrónico en el que la organización le comunicaba que retiraba su trabajo del festival. Dichas instantáneas constituían una crítica a la centralización y el elitismo de la cultura actual, pero el argumento que le facilitaron fue que una administración no estaba obligada a mostrar imágenes de menores. Como solución, Aires, que también revolucionó el panorama artístico vienés con un cartel publicitario de un menage à trois protagonizado por unos personajes que lucían las caretas de George Bush, Isabel II y Jacques Chirac, se prestó a presentar los contratos firmados por los padres, pero de nuevo obtuvo un no rotundo como respuesta.
Tres años después, en septiembre del 2009, el festival Scarpia ha rescatado las mismas fotografías, que se han visto sin reparos en vallas publicitarias colocadas en distintas zonas de la ciudad, lo que cuestiona aún más el verdadero motivo de aquella exclusión.

El pudor después del erotismo

Otro ejemplo, Paco Serrano. Este pintor cordobés, que se ha ganado la fama de provocador en los círculos más moralistas por cuadros como el del desfile de esqueletos encapuchados con ropa interior de Victoria’s Secret, lleva nueve años sin exponer en la ciudad. “Las galerías de aquí no me quieren”, dice. Mientras tanto, Serrano es requerido desde otros lugares y en breve exhibirá su obra en Granada y Viena. El problema surgió cuando presentó un cuadro en una exposición homenaje a Julio Romero de Torres en el 2006. “Pinté a una mujer con mucho vello en los genitales femeninos y lo titulé Viva el pelo del coño”, relata. Las reacciones no se hicieron esperar, y mientras algunos se lo tomaron como un descarado desnudo y alabaron la osadía, otros lo tacharon de pornográfico y obsceno. Al final, “me dijeron que no lo colgaban”, indica Serrano.

Pero éste no es el único caso polémico relacionado con la exhibición de las partes íntimas. La primera vez que Juan López recibió una amonestación fue en 2005. Optaba a unas ayudas a la creación contemporánea de una institución, en las que recaló con una videocreación en torno a los nuevos conceptos de masculinidad: “Un miembro del jurado me dijo que mi obra estuvo a punto de no ser seleccionada porque mostraba a hombres desnudos y semidesnudos de forma muy explícita y se tuvo que discutir si aquello estaba bien visto”, cuenta. Años más tarde, y gracias a otra beca, expuso en otro organismo público. “Había desnudos en todo su potencial y penes erectos”, describe. A una semana de inaugurar la muestra, López se acercó por la sede para comprobar si sus vídeos arrancaban, pero se encontró con que a todos les habían cortado el audio. “Era una semana de mucha tensión política y aquel día, además, se celebraba un pleno –recuerda-. El de seguridad me explicó que ya estaban las cosas demasiado tirantes como para que mi obra metiera más cizaña”.

Cuando el arte es un pecado

Así, para no pasar a integrar la lista de artistas prohibidos y seguir trabajando, algunos se han visto obligados a desplegar la picaresca para eludir la censura. Sus trucos consisten básicamente en “hilar fino”, indica López, y abarcan desde cuidar el tratamiento estético y narrativo, a dejar las obras abiertas o hacer “malabares verbales” a la hora de justificarlas.

Mientras, otros como Alfonso Alonso, no han tenido más remedio que optar por la autocensura, suavizando unos originales que sabía levantarían ampollas. De este modo, su obra más polémica, La Pasión, constituye un homenaje a la erección, pues “todos estamos en este mundo gracias a una”, esgrime. La fotografía en cuestión muestra a un personaje masculino con los brazos en cruz rodeado por tres mujeres en actitud sádica, una de ellas agarrada al miembro erecto. La imagen, que puede interpretarse como un Cristo crucificado y que esconde en realidad “una crítica a la postura de la Iglesia de utilizar ciertos placeres como algo pecaminoso”, revela, ya fue censurada en Almería, donde la crítica la hizo añicos calificándola como un “insulto a la sensibilidad cristiana”.

Antes de que la historia se volviera a repetir en Córdoba, Alonso pidió consejo a un amigo artista, famoso por pintar escenas pornográficas con personajes religiosos. A él “le habían quemado el coche dos veces, recibía amenazas y tenía que salir de casa disfrazado”, comenta, así que, la experiencia de su colega de profesión acabó disuadiéndolo y presentó una obra “más light”.
Pero, ¿cuál es la verdadera intención que hay detrás de estas controvertidas obras? ¿Se trata de libertad creativa o de provocación?


¿Libertad o provocación?

Según estos artistas, con tales obras no pretenden provocar ni escandalizar, sino reivindicar un tratamiento más natural de ciertas cuestiones como el cuerpo humano o la sexualidad que, consideran, no se han abordado de forma explícita.
De hecho, López, con su último trabajo ha vuelto a sumergirse en otro polémico asunto, que le ha valido el Primer Premio en el III Concurso de Creación Contemporánea sobre la Memoria de Andalucía, Imaginera, en el apartado documental. En Espectros pone rostro a la muerte, el de personas y lugares decadentes, que planta frente al espectador. Y por ello, asegura, no teme que lo tilden de morboso. “Para mí todos los temas son iguales”, zanja.
Una vez abierta la Caja de Pandora, estos artistas reparan en la eterna disyuntiva de a qué se debe llamar arte y a qué no. En este sentido, Serrano defiende su trabajo alegando que urge más decidir si piezas “enfermizas” como los cuerpos humanos plastinados de Gunther Von Hagens, el canibalismo infantil o la muerte en directo de un perro (por la obra del artista costarricense Guillermo Vargas, Habacuc), deben elevarse a la categoría de arte. “Hay cosas que no se pueden hacer”, agrega.

La moral de unos pocos

En cualquier caso, ellos rechazan la censura por cuanto, en vez de controlar cuestiones realmente graves y bizarras, favorece “el interés” de unos pocos, cuya ideología puede diferir de la del resto: “No pueden censurarme una obra porque sus creencias sean distintas a las mías. Yo no ofendo a nadie cuando expreso algo como yo lo veo y según mis principios”, defiende Alonso. “Para mí sólo existe mi propia moral, no la que impongan los demás”, asevera Serrano. Máxime cuando los medios de comunicación bombardean diariamente con imágenes de asesinatos de niños a sangre fría y sexo explícito que se consumen con la sopa del mediodía.
El problema, opinan, estriba en que por ignorancia hoy el arte provoca más que la realidad. “Es la doble moral -increpa López-. Lo cotidiano es lo cotidiano, sin lecturas subliminales, y en arte no se sabe si hay una doble intención”. “Nos creemos y asimilamos todo lo que sale en los medios y el arte no es mediático”, añade Alonso.

La lista de obras y autores censurados se extiende, salpicando también a la música y a la literatura cordobesas. No obstante, como indica Serrano, al igual que ocurre en las artes plásticas, al final sus interpretaciones dependerán del mismo criterio inquisidor, de los ojos que las miren, de modo que, donde unos ven un cono, otros verán un falo y hasta un capirote nazareno.


PUNTO DE ATENCIÓN

La nueva censura, la económica

Pese a que la censura persiste en la actualidad, sí es cierto que no en la misma medida que en periodos más represivos de la historia. No obstante, algunos artistas como Juan López no respiran tranquilos y hablan de un nuevo modelo de veto que para él es incluso peor, el económico. Y es que, “si la economía te impide hacer lo que quieres, es un límite externo que ya no depende de ti”, afirma. De modo que, ya sea por las pocas subvenciones a la creación, como por el escaso respaldo a las iniciativas de los artistas, la falta de apoyo económico se ha convertido en el mal endémico del arte cordobés.

Sin embargo, Alonso no está de acuerdo y considera “un error” pensar que el arte debe ser subvencionado. “Hoy el artista vive de ayudas y eso no es así. El que es artista puro le importa un pepino la censura y hace su obra por encima de cualquier cosa”, arroja.
No obstante, aparte del cierre del grifo monetario, López menciona otras “pequeñas cortapisas: yo he participado en exposiciones sin cobrar con la excusa de meter a creadores cordobeses con otros nacionales, y esta es una censura que pretende callar bocas y aquí habría que ser díscolo y no participar”, reconoce.



FUENTE: 2000-2009 © Copyright El Semanario la Calle de CÓRDOBA

domingo, 1 de noviembre de 2009

FOTOGRAFÍA "DESDE LA RETAGUARDIA"

FOTOGRAFÍA CULTURAS 24

El horror en los ojos de los testigos

Las 34 fotografías que componen los Retratos de la contienda 1937, de la artista Kati Horna, muestran la guerra civil “desde la retaguardia”

Sara Arguijo Escalante

s.arguijo@lacalledecordoba.com

El horror de una guerra no está en la cara de los muertos, ni siquiera en la de los asesinos. La verdadera barbarie está en el rostro de los testigos. En los ojos de esos niños que comen pan con manteca esperando a que llegue ese padre que se ha ido, en los de aquellas mujeres que tienen que seguir llevando sus casas adelante y yendo al mercado para buscar algo que poner en la mesa ese día, en los de los hombres que escriben cartas de amor a una novia que no saben si volverá a ver, en los de las ancianas que han perdido el miedo porque no tienen ya otra cosa que perder... en esas ciudades que por puro afán de supervivencia continúan la rutina diaria, al margen de los disparos y de las bombas.

Esta es, al menos, la mirada que se ve en los Retratos de la contienda 1937 de Kati Horna, que se exponen estos días y hasta el 21 de noviembre en el Palacio de la Merced de la Diputación de Córdoba. Una selección de 34 fotografías que reflejan “el lado más cercano y más íntimo de la guerra civil”, explica la comisaria, Mónica Carabias. Así, el verdadero valor de estas imágenes está más en lo que se intuye que en lo que se ve y su crudeza no lo es tanto por lo que se muestra de forma explícita, sino por lo que se sabe que se esconde detrás. De hecho, la importancia de la obra radica en que presenta una crónica de la guerra civil, “pero desde la óptica de la retaguardia, de las sesiones cotidianas y de la complicidad con sus protagonistas”, matiza Carabias.

Obrera del arte

Esto es posible porque, de alguna forma, esta fotógrafa de origen húngaro (1912-2000), simpatizante de la causa republicana, fue uno de los primeros ejemplos de arte comprometido o, mejor dicho, -aclara la comisaria- “de arte con mensaje”. Ella no sólo convivió con los protagonistas de sus imágenes, sino que durante años guardó en una cajita de hojalata los 272 negativos que tomó en esta época y no fue hasta que España alcanzó la democracia cuando decidió donarlos al archivo del Ministerio de Cultura para que pudieran estar al alcance de todos.

En otras palabras, Horna concibe el arte “siempre al servicio del pueblo” y se califica a ella misma como una “obrera” cuya misión era difundir lo que estaba ocurriendo, de ahí que nunca vendiera ningún trabajo ni cobrara por las fotografías que, por ejemplo, publicó en muchas revistas anarquistas de la época y que incluso fueron utilizadas para carteles propagandísticos.

No hay duda, por tanto de que esta fotógrafa fue una mujer de ideas arraigadas y, por eso, sus negativos se mueven a caballo entre el retrato y el reportaje, combinando lo informativo y lo artístico, lo documental con las técnicas compositivas más innovadoras.

Entre surrealismo y documental

Es más, desde el punto de vista de la comisaria de la exposición, es esto lo que precisamente la diferencia de otros reporteros y lo novedoso de su fotografía. Esta artista bebe en su primera etapa del surrealismo y este bagaje se percibe en detalles como los primeros planos que se muestran en algunos de estos Retratos de la Contienda 1937. Por otro lado, estas características hacen que su obra goce de una completa actualidad y, como destaca Carabias, “si coges una de las 34 fotografías que hay y la pones en un museo de arte contemporáneo te das cuenta de que son de una modernidad increíble”.

Malestar histórico

Además, al mismo tiempo, permiten ver de cerca la otra cara de un momento -la guerra civil- “que nos toca muy de cerca”, con lo que en opinión de la comisaria, el visitante acaba con una sensación de “malestar histórico”, porque lo que se ofrece es un recorrido por un fragmento histórico triste, con una España completamente dividida en dos.

Un camino que empieza por una imagen de Barcelona desde arriba, “sobre la que en ningún momento piensas que es una ciudad en guerra” pero que luego va sumergiendo en la cruda realidad de soldados con metralletas que podrían estar pasando por cualquier de sus calles.

En definitiva, no es que estos Retratos de una Contienda 1937 busquen el dramatismo gratuito, es que simplemente la sordidez está en los otros, en los testigos presenciales de una guerra que no tienen más remedio que seguir viviendo.

PUNTO DE ATENCIÓN

Noviembre de anarquía

La Diputación de Córdoba se ha convertido este mes en un espacio para el recuerdo de los republicanos que sufrieron la represión del régimen. Por un lado, del 4 al 22 de noviembre, se exponen en el Salón de Plenos fotografías, objetos personales y documentos de los presidentes de las Comisiones Gestoras Provinciales tras la II República. Al mismo tiempo, en el Palacio de la Merced se puede ver la muestra de Kati Horna hasta el día 21 y simultáneamente -del 16 al 21- dará comienzo La España Perdida: Los exiliados de la II República. Así, en la Facultad de Derecho estará hasta el 14 Presas de Franco, que recoge el testimonio de las primeras mujeres encarceladas en la dictadura.



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ADIOS AL MOBBING...... LLEGA EL BOSSING

ECONOMÍA ACTUALIDAD 16

Adiós al mobbing... llega el bossing

Los recortes en muchas empresas provocan un aumento del acoso laboral en el que los jefes utilizan rebajas de sueldo, y otras prácticas abusivas, para presionar a sus empleados a que abandonen su puesto

Laura Pérez

l.perez@lacalledecordoba.com

En los últimos meses hay un fenómeno que está expandiéndose por muchas de las empresas que empiezan a pasar verdaderos apuros para salir airosas de la crisis. Lo llaman acoso laboral como estrategia empresarial, lo definen como aquel en el que el hostigamiento nace desde la propia dirección y su denominación más técnica es bossing. Es decir, aquel acoso laboral que no se desarrolla entre iguales sino aquel en el que la víctima ocupa una posición de inferioridad, ya sea jerárquica o de hecho, respecto del agresor.

Aunque esta tendencia no está haciendo que el mobbing o acoso entre trabajadores de igual categoría profesional desaparezca, pues de hecho, según confirma el vicepresidente de la Asociación contra el Acoso y el Maltrato Laboral, Francisco Fermín Galdúf, continúa estando presente, sí es cierto que desde hace unos seis meses están aumentando de forma considerable los casos de acoso laboral en los que el empresario emplea todo tipo de prácticas abusivas y de presión a sus trabajadores a causa de los recortes presupuestarios que están haciendo muchas empresas.

En concreto, según lo define la jurisprudencia más reciente al respecto, lo que está aumentando es ese bossing que consiste en una “política de empresa basada en la persecución o el acoso respecto de un trabajador o trabajadores por motivos de reorganización, recortes o de reducción de personal”. Galduf explica que en realidad, esta forma de acoso laboral es básicamente una cuestión de número en la que el empresario se plantea todo tipo de prácticas encaminadas a apretar a sus trabajadores hasta conseguir que abandonen su puesto de trabajo sin tener que hacer frente a la indemnización que supondría despedirlos.

De hecho, en este momento muchas empresas ya utilizan la necesidad de recortar gastos para paliar las pérdidas ocasionadas por la crisis para presionando a sus empleados con rebajas de sueldo, reducciones de jornadas o incluso dejando de pagar las horas extras de trabajo no sólo para conseguir ahorrarse dinero sino para empujar a que alguno de ellos renuncie a su puesto de trabajo de forma voluntaria.


Ahora nadie se va

Lo que sí resulta llamativo es que en los nuevos casos de bossing que se están dando, las víctimas, en lugar de dar la espalda al abuso empresarial que están sufriendo, aguantan y aguantan durante mucho tiempo y por lo general, no suelen abandonar sus puestos de trabajo aún cuando hay un psicólogo que así lo aconseja.

La situación de desempleo que se vive a nivel general, y con especial virulencia en el sector de los servicios y la hostelería, donde es muy habitual el bossing, obliga a la gente a soportar situación límite con sus jefes. “Hay muchas familias agobiadas y a las que ya les cuesta llegar a final de mes, otros que no pueden permitirse perder su sueldo porque tienen que pagar una manutención, y aunque hay otros muchos que soportan el bossing porque no se resignan a rebajar su nivel de vida o a vender el coche, hay situaciones en las que están permitiendo que les pisoteen su dignidad como personas”, explica Galduf.

Un caso típico

Las expresiones que está tomando el bossing varían mucho, aunque el caso de Javier R., aquel en el que la empresa busca un pretexto objetivo para poder echar a sus empleados, es uno de los más típicos. Este joven de 34 años era vendedor en grandes superficies y hace seis meses que lo han despedido sin pagarle indemnización. Después de embarcarse en un proceso judicial para conseguir que su despido sea declarado improcedente, acaba de enterarse que es víctima de bossing. Sus jefes lo despidieron alegando un incumplimiento de contrato por una bajada en su productividad, cuando en realidad fue el equipo directivo el que propició esa situación al no facilitarle los nuevos catálogos, ni las direcciones de los clientes.

Aunque aún quedan unos meses para que Javier pueda obtener el resultado de haber denunciado a sus jefes, todo apunta a que ganará. Sin embargo, de momento, no ha cobrado ni su finiquito, ni su último sueldo ni su indemnización.

A sus jefes les pudo salir bien y haberse ahorrado algunos cientos de euros en su despido. Sin embargo, ahora, puede que haberse librado de Javier R., les salga mucho más caro. Con toda probabilidad, el asunto del bossing no influirá en la decisión del juez, pues como denuncian las asociaciones en defensa de las víctimas de acoso laboral, aún es complicado que todas las sentencias judiciales contemplen el mobbing y el bossing. La indemnización que recibirá este joven tras meses embarcado en un proceso judicial se limitará con toda probabilidad al hecho de que lo hayan echado de su trabajo alegando unas razones falsas y en esta ocasión, la crisis y la política de su empresa, habrán convertido a Javier en una víctima más del bossing.


PUNTO DE ATENCIÓN


Las empresas públicas son el gran foco del acoso laboral . El sector de la administración ha aparecido en los últimos informes sobre acoso laboral, como Cisneros VI, como uno de los principales núcleos en los que se están concentrando más prácticas de mobbing y bossing de los últimos años.

Si bien, es en aquellas empresas públicas gestionadas por entidades privadas en las que sobre todo el bossing se da con mayor virulencia. El vicepresidente de la Asociación Contra el Acoso y el Maltrato Laboral de Córdoba, Francisco Fermín Galduf, explica que estas empresas carecen de protocolos de actuación claros a la hora de incorporar o prescindir de personal y esto provoca que el campo esté abierto a las presiones ejercidas de superiores a empleados de rango inferior.

En este sentido, Galduf insiste en que “los sindicatos deben exigir tanto a la propia administración como a las empresas privadas que tienen en sus manos entidades públicas que apliquen el Estatuto del Empleado Público pues es una forma de proteger a los trabajadores de prácticas abusivas muy válida”.



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