







Hace dos semanas creí haber atravesado el espejo y haber viajado con Alicia al país de las maravillas. Reflejaban los medios una reunión en torno a una mesa, de un grupo de Sras. y Sres. que hablaban de cultura, de capitalidad, de equipo, de planes de actuación, de inversiones, de… ilusiones.
La reina servia el té a unos comensales muy importantes que asentían cada frase que ella enunciaba. Estaban todas las figuras del reino, todos guardando celosamente su pequeño estado de poder y privilegios. Pero no encontré a los ciudadanos, ni a los artistas, ni a los pensadores, estos habían tenido que abandonar el reino por inanición.Pregunté a un conserje si estas reuniones se sucedían habitualmente, y a que se debían. A lo que me contesto –Sr. son las habituales reuniones de marketing político que se celebran en función de los ranking de popularidad de la reina y sus ministros.
En ese momento comenzó el orden del día. Con mucha solemnidad el secretario, sentado a la derecha del padre, clamó -¡Primer punto! Presupuesto. -A lo que el tesorero observó -Majestad, las arcas están vacías. -Una gran pesadumbre sobrevoló la sala hasta que el primer ministro tuvo una idea brillante: tomemos el dinero del ejercicio anterior y cambiémosle el nombre a las partidas. Por ejemplo, aquí donde dice cultura, pongamos Capitalidad.- ¡Que buena idea!- celebraron todos.-¡Segundo punto!- grito el secretario. Producción y promoción de eventos culturales- A lo que todos al unísono respondieron -La fundación no va a promover ni producir eventos culturales. -Acabado de decir esto se palmeaban las espaldas unos a otros por su coherente y sabia decisión.
En el tercer punto decidieron que la cultura dejaría de llamarse así, y que a partir de ese momento su nombre correcto seria “industria cultural”, aprobando a la par severos castigos de ostracismo y destierro para quien siguiera denominándola como anteriormente.
Se repartieron los dineros de la nueva industria entre los súbditos del reino más allegados al consejo, que eran, según ellos, los más preparados para estos menesteres, y les dijeron al pueblo que esta industria era muy importante para ellos, y que aunque no les iba a devolver sus trabajos, (para ello estaban los allegados), les daría prestigio y notoriedad frente a los otros estados.
Todos estaban tremendamente satisfechos de sus decisiones y salieron rodeados del protocolo, la comitiva y la seguridad para montarse en sus coches blindados en dirección al ágape que les esperaba, no sin antes ofrecer unas preciosas declaraciones a todos los medios que allí estaban “consignados”, con la elocuencia que da la solemnidad: “Nos felicitamos por haber conseguido unificar criterios y ofrecer a los súbditos-súbditas, la posibilidad de declarar nuestro empeño en propiciar un diálogo franco que nos permita hallar un marco previo, que garantice las premisas mínimas, que contribuyan a crear los resortes que impulsen un punto de partida sólido y capaz, donde establecer las bases de un acuerdo que contribuya a poner los cimientos de una plataforma donde edificar un brillante futuro para esta ciudad”.
“Entre estos tipos y yo, hay algo personal”
A Joan Manuel Serrat
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El pasado es glorioso, pero es pasado. Ahora tenemos que construir presente y futuro”. Ganando con los años, retomando el tema de la participación ciudadana al margen de hermandades y cofradías, la realidad arroja que el complejo asociativo cultural ha cambiado con el tiempo. De este modo, aunque “hay que tirar de la gente” para sacar a flote los distintos colectivos, sus responsables aseguran que ganan adeptos con los años. “Ha habido un incremento de interesados que se ha involucrado en nuestro proyecto”, afirma Arenas.
La Bella Varsovia también ha crecido con el tiempo. En cada acto poético “siempre se suma algún colaborador que quiere recitar”, señala Alejandra Vanessa. Pero se da la paradoja de que “aunque empiezan con muchas ganas, luego esas ganas se van desinflando y tienes que estar detrás, mandándoles emails y demás”, reconoce. “Nos falta iniciativa”Y es que pese a que cada vez se participa más, a los cordobeses “nos falta iniciativa para arrancar”, asevera Perea. “Nos falta para cualquier cosa. La dinámica cordobesa es quejarse sin hacer nada por cambiar las cosas”, corrobora Alejandra Vanessa, pero “parece que la gente está más activa. Y no sé si es porque el 2016 está haciendo mella”, aventura.Y es cierto. Afortunadamente, añade Perea, “los miembros que se van incorporando van cambiando las actitudes. Es gente que viaja y generalmente más culta”. Así, gracias a la savia nueva, los colectivos renuevan sus planteamientos e innovan en sus actividades. La próxima de ISO 23 sacará adelante consiste en un taller de retrato, “una propuesta que ha partido de una de las últimas chicas que ha entrado”, comenta Torres. Arenas comparte la versión de que las nuevas generaciones están mejor formadas y se cuenta con más medios, lo cual repercute positivamente en el asociacionismo, pero para él “el interés no está aumentando lo suficiente”. Pues, mientras la exposición de Pilar Citoler tenga menos tirón que los Patios, “no habremos llegado al tope”, subraya.
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El príncipe Abderramán I "El Inmigrado" en prueba de gratitud por la buena acogida que le dispensaron los cordobeses cuando entró victorioso en la ciudad, la proclamó su patria adoptiva y capital de Al-Andalus de la que fue su primera autoridad, fundando una Dinastía que llegó a durar más de dos siglos; todos sus descendientes se preocuparon de embellecerla, pero el que más contribuyó a su esplendor y engrandecimiento fue Abderramán III al instaurar el Califato de Occidente, debido a este acontecimiento tomó tal auge la ciudad, que varios cronistas de la época afirman que su población se estimaba en un millón de habitantes, censados por el número de casas, por barriadas y lugares donde se ejercían los oficios.De estas puertas solamente se conservan dos, la Puerta del Nogal o de Badajoz conocida con el nombre de Almodovar y la Puerta de Sevilla, las que han sufrido algunas reformas en su estructura original. Al pie de la sierra existía gran número de fincas de recreo o Almunias construidas y decoradas con todo lujo y capricho, contando con magníficos jardines los que se iluminaban para celebrar las fiestas, numerosas fuentes, tupidos bosques y lagos artificiales destinados para el paseo, en lujosas barquitas, de sus propietarios e invitados.Algunas de estas fincas han llegado hasta nosotros; la Arruzafa nombre dado por Abderramán I en recuerdo de la que tuvieron sus abuelos en las afueras de Damasco; La Dar al-Baida o palacio blanco, edificado sobre una roca y rodeado a sus pies de bellos jardines, de otras solamente existen recuerdos arqueológicos; la Almunia Alamiria, nombre que tomó por el apellido Amir del gran Almanzor, que le fue regalada por el Califa Hixem II. la de Kantish creada por el Emir Abdalá abuelo de Abderramán III. La de Nasar gran eunuco de Abderramán II, en un paraje delicioso a orillas del Guadalquivir. La de Galig annaserí gran general de los tiempos de Al-Hakem II. La de los Banu Abi-Abdá que tantos políticos y generales dió al Califato de Córdoba. La de Guarromán o río de los Granados, donada por el Califa Al-Hakem II a su primer ministro Chafar al-Mushafi, siendo interminable la relación de todas las que existieron en los alrededores de Córdoba.Tenía más de 1500 mezquitas, unas 213.000 casas ocupadas por la plebe y la clase media, 60.300 donde vivían los altos funcionarios, los militares y la aristocracia, 80.500 tiendas y bazares donde se vendían toda clase de mercancías, 200 bibliotecas públicas y 800 baños distribuidos por toda la ciudad, así como numerosas Algorfas o posadas para alojar a la gran cantidad de forasteros que diariamente llegaban, atraídos por su esplendor y cultura, contando asimismo con un considerable número de escuelas y academias donde se impartían toda clase de enseñanzas.
Cada uno de los 28 arrabales en que estaba dividida la ciudad, además de la mezquita tenían una iglesia para los cristianos y numerosos conventos, disponiendo de amplios jardines y fuentes para el recreo y solaz de sus vecinos, y un zoco o mercado para su abastecimiento. Estos zocos eran inspeccionados regularmente por el zabazoque (jefe de los zocos o mercados) con el fin de que los artículos que en ellos se expedían, reunieran las condiciones necesarias para su venta y velar por el exacto cumplimiento de las ordenanzas establecidas; a los infractores se les imponían elevadas multas y duros castigos corporales.
Por su curiosidad transcribimos a continuación unos fragmentos de la Risala de Ibn Abd al-Rauf sobre estas ordenanzas:
"Se debe prohibir a las gentes que se sienten en las calles, que permanezcan allí y que se reunan en círculos sin ninguna necesidad, a menos que se trate de personas particularmente dignas de confianza".
"Se impedirá a las gentes que tiren basuras, animales muertos y cosas parecidas a las calles, pues ello ocasiona inconvenientes a las viviendas particulares. Lo mismo, por lo que se refiere a los desperdicios que engendran suciedad, sobre todo cuando llueve. La gente deberá llevarse todo ello fuera de la ciudad. Se inspeccionaran cuidadosamente las Mezquitas, sus alrededores y todo lo relacionado con ellas; se impedirá a la gente que tiren basuras y las cosas sucias a sus patios [...]".
"Se ordenará a los alfareros y a quienes tiene un oficio análogo que quiten las vasijas que depositan a secar en las calles para que no se estropeen; dichas vasijas ocupan mucho espacio en la calle y son fuente de males y querellas."
"Se impedirá a la gente que entren a la alcaicería y en los zocos a lomo de animales [...]. Se les prohibirá a que se estacionen en las calles estrechas y que dejen a sus cabalgaduras sin trabas."
"Se impedirá a los mercaderes de legumbres y a los estereros que tiren sus basuras a la calle.""Se prohibirá a los horneros y a los vidrieros que pongan sus haces de leña junto al fuego, puesto que el fuego puede prender y hacerlos arder [...]."
"Hablaremos muy brevemente de los juglares, de los narradores callejeros y de gente parecida. Hay que vigilarlos [...]. Se prohibirá a los juglares que coloquen ante ellos cabezas de aves de presa y de águilas, y que utilicen serpientes y escorpiones. Serán reprendidos por ello y se les quitará el espejo que ponen al sol. porque pueden prender fuego y las gentes serán inducidas a error por este hecho. Se impedirá a los narradores callejeros que hablen de cosas que atribuyen al Profeta, debido a su ignorancia en la materia, porque mienten e inventan mucho. Por lo que respecta a los relatos que tratan de los reyes y de los judíos no se les hará ningún reproche. Se impedirá a los que van por los zocos cantando canciones, tales como zéjeles y otras, que lo hagan en el momento en que la gente se dispone a marchar a la guerra santa o a la peregrinación a la Meca; sin embargo, si (las canciones) incitan a la gente a marchar, entonces no hay mal en ello. Asimismo se impedirá a los prestidigitadores que hagan creer a la gente en cosas que hacen, cuando en realidad no hacen nada; que imaginen hechizos o finjan transformar algo [...]."
"Se vigilará a quienes se revuelcan por el suelo de los zocos y hacen creer a la gente que son epilépticos. Se les deberá examinar. Se hará lo mismo con quienes padecen abscesos y pústulas repelentes....,quien aparenta estar lisiado de las piernas o con quienes se hieren las manos y hacen creer a la gente que tienen lepra cuando, en realidad, están mintiendo. Todo ello no es sino astucia por su parte y sólo buscan sacar dinero a la gente."
"Se impedirá a las mujeres que estén en la puerta de las casas (de prostitución), pues están desveladas y con el rostro descubierto. Se prohibirá a las gentes que se sienten en la puerta de los judíos sospechosos de vender vino, porque, al instante, ellos también incurrirán en la sospecha [...]" (traducción francesa de Rachel Arié).
En esta Risala hace mención el autor, de las distintas profesiones y oficios que en los zocos se ejercían. El comercio de la alimentación, lo componían los corredores de cereales, panaderos, horneros, lecheros, carniceros, pescadores, vendedores de higos, freidores de pescado y buñoleros, cocineros y vendedores de "harisa" (puré de carne picada y cereales). Los relacionados con las prendas de vestir, hiladoras de lino, tejedores, tintoreros, pañeros, alcorqueros (vendedores de chanclos con suela de corcho), peleteros, curtidores y blanqueadores de ropa; asimismo cita a los mercaderes de especias y perfumes (aloes, betel-alheña, azafrán, almizcle) los que estaban establecidos en el zoco de los drogueros junto a la puerta del mismo nombre; también se ocupa de los médicos, alfajemes, albaiteres, vendedores de remedios, y de toda aquella "Corte de los Milagros" más arriba citada.
Manuel Pérez de la Lastra y Villaseñor (La Dinastía Omeya de Córdoba)
Obra Publicada y Editada por la Excelentisima Diputación Provincial de Córdoba