martes, 21 de agosto de 2018
viernes, 20 de julio de 2018
miércoles, 18 de julio de 2018
INSECTOS
Insectos
susurrando
despacio
con
voz apenas audible
al
oído,
llenan
el éter
con
su zumbido
de
vidas descabezadas
en
algún oscurecido lugar
donde
una única luz azulada,
es
el anuncio de la muerte asegurada
que
les habrá de llevar,
hasta
algún paraíso
imaginado
de
sangre perdida
entre
los adoquines
de
un pasadizo sin salida.
Insectos,
arrogantes
muñecos
de
brillante papel de aluminio sin alas,
escribiendo
versos exhaustos,
versos
cansados,
donde
la tinta caducada,
emborrona
inmaculados papeles,
con
palabras aprendidas,
en
un burdel del extrarradio
de
alguna ciudad difuminada,
en
el avejentado lienzo
de
un pintor por horas,
donde
las copas son apuradas,
despacio,
con
la lentitud apropiada
de
un semidiós de las letras
que
espera la adorada aureola
entre
los desbaratados cojines
de
un desfondado sofá.
Insectos,
eternos
hacedores
de
tumbas sin cruces,
de
inhabitados huecos
en
las que mortecinas
fosforescencias
marinas
invaden
si apenas pudor,
las
uñas rotas
de
los que quedaron atrapados,
en
un resquicio del tiempo
esperando
una respuesta inacabada,
esperando
quizás, un soplo de aire fresco
capaz
de llenar,
los
vacíos alvéolos de sus pulmones muertos
Insectos
de cuerpos dorados
acurrucados
en la blanca luz de la luna
mientras
aguardan negligentes,
la
mano que habrá de atraparlos,
la
mano que sin disimular,
les
llevará hasta el fondo transparente
de
un tarro de cristal
con
la promesa inconfesable,
de
ser elevados hasta el más alto de los altares,
aquel
en el que son sacrificados los inocentes,
aquel
en el que inconfesables secretos de alcoba,
se
expanden como verdades
entre
las sonoras ondas invisibles
del
ennegrecido espacio
que
rodea sus vidas,
con
el latido de un corazón
aparcado
entre las líneas blancas
del
estacionamiento anónimo
de
un centro comercial.
Amado
julio 2018
miércoles, 11 de julio de 2018
EL TIEMPO HA LLEGADO
El
tiempo ha llegado,
desgarradoras
voces guturales
aclaman
el dolor de los cuerpos
entregados
al placer extremo,
aquel
que derriba las puertas
y
bloquea ufano,
las
trastabilladas ventanas
que
interrumpen la llegada del sol
hasta
las blanquecinas pieles
donde
el sudor,
acude
presuroso,
caudaloso
quizás,
desde
los poros abiertos
de
par en par
como
las desvencijadas troneras
de
algún barco cañonero,
que
descansa,
imperturbable
al paso del tiempo,
perdido
en una fraticida lucha inútil
en
el fangoso fondo marino
de
algún mar imaginado.
El
despertar,
asoma,
cual
pájaro en errático vuelo,
en
los ojos cansados
con
la primera hora de la mañana
restando
el asilo
del
silencio nocturno,
la
luz tenue del amanecer
cae
sobre los rostros
como
punzantes estrellas,
entregando
los cuerpos
despegados
de las camas
a
la sospechosa, y criminal carrera
de
la supervivencia
que
se proyecta en los espejos
como
una rancia película
donde
los héroes
son
amortajados
después
de morir
en
su lucha contra los dragones.
El
tiempo ha llegado,
llenando
los instantes
de
fantasiosas figuras
capaces
de alcanzar,
las
flotantes motas de polvo
que
escapan entre halos de luz azulada,
por
las rendijas abiertas
en
antiguas tapias descarnadas,
tras
las cuales,
ocultos
a las miradas,
feroces
animales carroñeros
luchan
con punzantes garras
hasta
arrancar la carne
que
cubre sus cuerpos de ceniza harapienta.
Atardecer,
Lejanas
campanas
de
bronceado metal dorado,
entonan
sus letanías metálicas
acompañando,
el
alborotador gritos de las aves
que
giran cual locas peonzas
por
las sendas del viento,
en
busca de un camino en el que alcanzar,
la
libertad robada
en
enloquecidos tableros de ajedrez
que
amenazan ruina,
mientras
oscuros oficinistas
de
almidonadas camisas de cuello duro,
gestionan
apáticos,
como
si de peones de alguna partida maligna
se
tratase,
la
vida de otros,
victimas
propiciatorias
de
algún traficante de seres humanos,
en
cuadradas habitaciones recalentadas
en
las que el viciado aire de la impotencia,
se
esparce desde el suelo hasta el techo,
como
una fina niebla invisible a las miradas
hasta
levantar sus estómagos
reblandecidos
prematuramente
por
las aciagas comidas
que
envueltas,
en
coloridos envases
de
delgado plástico
resplandecen
brillantes
en
los oxidados cajones
de
sus bien ordenadas mesas.
Amado,
julio de 2018
martes, 26 de junio de 2018
SIRENAS
JUNIO2018
AMADO
Sirenas,
el
rechinar metálico
de
su sonido despedazador,
alcanza
como
si de una garra
se
tratase,
el
fondo de los aposentos
rompiendo
los tímpanos
en
una melodía continua
de
agudos gritos desencajados,
de
entrecortadas voces
que
susurran despacio,
la
oración repetitiva
de
las palabras siempre dichas
en
el transcurso de una hora.
Sirenas,
hipnóticas
luces
anaranjadas,
invadiendo
los carriles pedregosos
de
las calles asfaltadas,
atraen
hasta su luminosidad
a
un millar de insectos
con
forma humana
que
deambulan veloces
por
las aceras,
buscando
afanosos el placer inexistente
donde
poder volcar despacio,
todo
el abandono
que
cruje bajo sus pies
con
el miedo envolvente de la soledad,
anónimo
acompañante de las sombras
perfiladas
mil veces,
entre
blancas volutas de humo
en
descascarillados espejos decadentes
de
oscuros tugurios
en
los que las rasposas voces de los depredadores,
acallan
su silencio en un continuo chillar
de
corderos a punto de ser degollados.
Sirenas,
ululantes
bocinas
desenfrenadas
de
redonda esbeltez,
gritan
los nombres
de
aquellos que ya se fueron,
mientras
las guitarras desbocadas
toman
las ondas eléctricas
que
los disidentes,
heróicos
anacoretas
de
alma solitaria,
abandonaron
en su lucha
contra
una tormenta
desatada en un vaso de agua.
jueves, 21 de junio de 2018
LATIDO
Latido,
Presencia,
Pensamiento,
Amor,
Me
dejare caer
cual
pájaro sediento
desde
el más alto de los cielos
hasta
tus labios
y
los besaré
despacio
como un susurro
apenas
perceptible,
invisible
quizás,
a
los ojos maldicientes,
de
desventurados amantes rotos
en
quiméricas esquinas
sin
forma
donde
el pago
por
una caricia,
deja
el preciado latido del corazón,
tendido
sobre la acera manoseada,
igual
que una vieja camisa sin botones
que
espera tendida sobre una vieja silla
la
mano salvadora
de
quien ha de traerle
un
nuevo sentido a su vida cansada
de
trapo usado en mil batallas nocturnas.
Sentimiento,
Contacto,
Murmullo,
Amor,
Seré
brisa marina,
sal
impregnada en mis dedos,
y
leve como una nota musical
que
descarada invade
el
silencio de las horas tardías,
acariciaré
tu piel amada
y
me perderé en ella,
como
en un infinito campo
abonado
de estrellas
donde
el abatido rumor
de
palabras perdidas
en
desmesurados combates
de
voces huecas,
sucumben
entre polvorientas pilas
de
arrugado papel
mientras
esperan,
impacientes,
las
manos que acunándolas
en
su fondo transparente,
les
hará sentir
como
el movimiento del aire,
es
una húmeda vereda
por
la que escapar
entre
los acompasados pliegues
de
una canción escrita
por
algún poeta sentado en el quebradizo
borde
del horizonte.
Amado
Junio 2018
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