domingo, 9 de agosto de 2009

Lejos la ciudad Lejos

Lejos la ciudad lejos
Lejos su absurda rueda dura girando sin sentido.
Ah la ciudad sin pájaros libres ni horizontes
Y tan sólo en lo más alto de las torres un poco de ansia del cielo
La ciudad que es una hélice vacía enloquecida de movimiento
Ah la ciudad que cierra el alma con sus frías sucias manos
Y que no oye la oscura angustia de los hombres.
Aquí sólo el campo la soledad desmesurada de los campos
La soledad extraña del campo que invade el espíritu de cosas lejanas
Y el silencio llega como un pájaro huraño al anochecer
A pasar la noche con el monte del alma
Porque aquí el recuerdo se va hacia todos los vientos en cada alborada
Y vuelve como los pájaros todos los atardeceres con un canto lejano cerrado en el pico
Y cada corazón a cada latido amanece con una esperanza nueva que tiene algo de cielo.
Juan Cunha (El pájaro que vino de la noche)

viernes, 7 de agosto de 2009

¿Y ha de morir contigo el mundo mago

¿Y ha de morir contigo el mundo mago
donde guarda el recuerdo
los hálitos más puros de la vida,
la blanca sombra del amor primero,
la voz que fue a tu corazón, la mano
que tú querías retener en sueños,
y todos los amores
que llegaron al alma, al hondo cielo?
¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo,
la vieja vida en orden tuyo y nuevo?
¿Los yunques y crisoles de tu alma
trabajan para el polvo y para el viento?



Antonio Machado

BENDITAS VACACIONES


jueves, 16 de julio de 2009

FOTOS

TERRIBLE

A veces me pregunto que clase de mundo le estamos dejando a nuestros hijos, esta pregunta viene a raíz de un artículo que ayer día 15 de julio publicó el diario El País en relación a la ofensiva militar israelí de hace varios meses sobre Gaza.
Ya el titular enviado por Juan Miguel Muñoz "NO HABÍA INOCENTES EN GAZA",expresa en toda su crudeza y a través de las entrevistas que una ONG israelí hace a 22 militares que participaron en esta llamada "guerra de defensa" en la que emplean la táctica de tierra quemada que utilizó el ejercito nazi en Rusia y otros países europeos, y explican con todo lujo de detalles el objetivo primordial del ejercito judío, esto es la aniquilación sistemática de la mayor cantidad posible de civiles mujeres, ancianos y niños en este caso Palestinos.
Terrible es el único adjetivo que se me ocurre cuando lees que en este mundo en el que vivimos y habitamos existen "personas", que protegidas por "otras" no les importa hacer sufrir a otras personas llegando incluso a masacrarlas no se sabe bien en nombre de qué y por qué, lo único cierto es que actúan en función de unos intereses particulares ya sean religiosos, ya de enemigos invisibles, ya sean económicos envueltos en tintes de dudosa legalidad.
La verdad no existen los adjetivos cuando tienes que calificar las muertes gratuitas de un ser humano y especialmente cuando se realizan de forma premeditada como en este caso y como alguna vez leí o escuche la única verdad demostrable hasta ahora es que "el hombre es un lobo para el hombre" y el único ser vivo que es capaz de matar por placer, ojala que en algún momento seamos capaces de madurar como seres humanos y dejemos de matarnos los unos a los otros.

domingo, 5 de julio de 2009

Las palabras no son palabras,
cuando están escritas con sangre,
son cuchillos que se clavan
con desmesurada saña en el fondo de los corazones,
en el fondo de las almas.
Son ruidos inacabados
de sollozos
que nacen sin dientes
con los que defenderse de la soledad,
del silencio,
del desamor,
de la boca que golpea
con la furia desatada de mil tormentas.



Las palabras no son palabras,
cuando corren calle abajo
buscando el corazón marchito de vida,
cuando anidan entre los labios embaucadores
de los enfermos del último día.
Son campanas que suenan en el hastío
de la noche inacabada,
con la furia de la fiebre
que llena los ojos de lágrimas,
que acarician los sueños de libertad
con la mortaja del desaliento.


Las palabras no son palabras,
cuando están escritas con la sangre del engaño
que rompe los cuerpos frágiles de los mansos,
y hieren, con el desparpajo de los niños,
las almas, hasta macerarlas
con una blanca sonrisa de dientes inmaculados,
y arrebatan, los universos soñados
en azules días,
con la cruel majestad
de los salvadores de almas.



Sin Título XI