domingo, 18 de septiembre de 2011

NO HAY OLVIDO (SONATA)

Si me preguntáis en dónde he estado
debo decir  "Sucede".
Debo hablar del suelo que oscurecen las
piedras, 
del río que durando se destruye:
no sé sino las cosas que los pájaros pierden, 
el mar dejado atrás, o mi hermana llorando. 
Por qué tantas regiones, por qué un día 
se junta con un día? Por qué una negra noche 
se acumula en la boca? Por qué muertos? 

Si me preguntáis de dónde vengo, tengo que 
conversar con cosas rotas, 
con utensilios demasiado amargos,
con grandes bestias a menudo podridas
y con mi acongojado corazón. 

No son recuerdos los que se han cruzado
ni es la paloma amarillenta que duerme en el 
olvido, 
sino caras con lágrimas, 
dedos en la garganta, 
y lo que se desploma de las hojas: 
la oscuridad de un día transcurrido, 
de un día alimentado con nuestra triste sangre. 


He aquí violetas, golondrinas, 
todo cuanto nos gusta y aparece 
en las dulces tarjetas de larga cola 
por donde se pasean el tiempo y la dulzura. 
Pero no penetremos más allá de esos dientes, 
no mordamos las cáscaras que el silencio acumula, 
porque no se qué contestar: 
hay tantos muertos, 
y tantos malecones que el sol rojo partía, 
y tantas cabezas que golpean los buques, 
y tantas manos que han encerrado besos, 
y tantas cosas que quiero olvidar. 

PABLO NERUDA

jueves, 1 de septiembre de 2011

TU OYES EL ESTRUENDO DE LAS FÁBRICAS





Tú oyes el estruendo de las fábricas, el estrépito del tren
cargado hasta los topes, el tableteo de los martillos remachar, 
el son de acero contra acero. 
Tu oyes como el aire se levanta a latigazos 
en olas negras que derriban los muros que hay en su camino.  
Tu oyes el rumor de un piano semejante a gotas de lluvia
sobre un tejado de cristal y el son de flautas que no existen, 
que nadie toca: es el viento en el laberinto de la ciudad, 
sonidos en las frías trompas del oído, 
en las azules sinuosidades de las caracolas. 


Es el susurro del cañaveral del río y de palomas gigantescas 
que vigilan desde la borda en el barco del crepúsculo, 
un tono sordo de manos ahuecadas, rojas de frío, 
un silencio gris como el granito 
cuando los cerdos se hielan en las cuevas. 


Cubiertos con máscaras luchan los hombres 
como locos entre cataratas de fuego. 
Las masas de fundición chapotean en los moldes, 
un orgasmo entre mastodontes de acero 
que derraman su esperma fosforescente en el hollín. 
Los labios de los hombres dejan huellas de sangre en el pan. 


Como pesos de plomo en los pies los arrastra el sueño 
hacia abismos profundos con sueños de un rojo ígneo. 
La mujer cierra suspirando la ventana de su espera. 
¡Quién canta ahora la canción del futuro, la encinta, la terriblemente bendecida! 
¡Oh idilios, ideales, arrastrados por el viento 
como reproducciones de óleos sueltas! 
¡Nadie puede descansar sobre la musgosa tapicería! 
¡Y qué puede hacer uno con un perro a su lado! 
Ya nunca más volverá el pasado, 
el jardín se ha perdido para siempre, 
la siesta a la sombra del mediodía, 
¡oh, también se ha perdido la vieja paz que nos esperaba bajo el saúco! 


El amor virginal jamás será tuyo. 
Tus ojos se retorcerán hacia dentro 
en sus agujeros sanguinolentos, 
tus intestinos se retorcerán 
revolviéndose en la desesperación, 
pero vanos serán tus intentos de huir 
de las transformaciones de la realidad.

ARTUR LUNDKVIST

miércoles, 31 de agosto de 2011

REFRANES

Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.

Si eres un burro teñido, cuando llueva estás perdido.

Si necesitas consejo, pídelo al viejo.

Siempre le dan habas al que no tiene dientes.

Zapatero remendón, suela vieja y almidón.

Zorros en zorrera, el humo los echa fuera.

Si de joven te comes la gallina, de viejo echas las plumas.

Quien todo lo niega, todo lo confiesa.

Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán.

Más matan las recetas que las escopetas.

Más quiero libertad con pobreza, que prisión con riquezas.

Más vale callar que con borrico hablar.

Mal de locura sólo la muerte lo cura.

Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.

Frio es el amigo y caliente el enemigo.

Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.

Fraile descalzo se pone las botas de los demás.

El que vende es porque nada entiende.

El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.

El que llega a mesa puesta, nunca sabe lo que cuesta

BLUES