
jueves, 30 de octubre de 2008
viernes, 17 de octubre de 2008
sábado, 11 de octubre de 2008
El Aparato y sus Protagonistas
El elemento más importante del aparato es el funcionario. El funcionario no ocupa la cumbre, no ejerce ningún influjo personal, pero se cuida de que las instrucciones lleguen de arriba a abajo y se cumplan sin una excesiva pérdida por fricción. El funcionario amortigua y paraliza los intentos perturbadores, antes de que penetren en el interior de la maquinaria y puedan originar desviaciones. El funcionari marca la división entre Estado y pueblo. La idea de F. von Stein de llegar a entenderse, al menos a nivel regional, con la honorable administración oficial, es en nuestro tiempo y nuestro mundo totalmente ilusoria. Sólo el funcionario hace posible que el aparato sea capaz de movimiento. Su función es absolutamente indispensable, porque es forzoso elegir entre aparato o caos. Por otra parte, los funcionarios están llamados y capacitados para oponer una barrera victoriosa a los caprichos y las demasías de la organización, de la que depende la dirección. Empleando esta imagen: el aparato es necesario, pero el funcionario puede dirigirle un una direcciòn determinada y, ante una catástrofe, ponerle en punto muerto. "Nuestra tesis es que en una época máximo refinamiento del conjunto de instrumentos técnicos de poder estatal, a los detentadores de los puestos administrativos burocráticos les incumbre paradójicamente como deber el derecho a oponerse a todo dominio injustificado". (H. Von Borch).
Ante los mandos supremos del aparato se sienta el director. J. Burnham habla de un "régimen de directores" en nuestro tiempo. "Los directores emplean los nombres más variados. A veces se llaman directores de producción, jefes de negocios, directores técnicos, directores administrativos; en el servicio estatal - pues se les encuentra tanto en los negocios del Estado como en las empresas privadas - se llaman administradores, comisarios, directores de oficina, etc..." Al director le compete la planificación, y a ella se debe supeditar cualquiera otra clase de intereses. Lo único decisivo es lo que está acorde con este fin. El puesto de las consideraciones morales, religiosas o humanas en general es desplazado por la reflexión racional. En la era de la técnica los directores y especialistas ocupan, por necesidad, los puestos clave. Con todo, tiene razón P. Sering cuando afirma que de aquí no debería derivarse necesariamente un "régimen" de directores. El pueblo debería ejercer un control eficaz sobre los hombres que le dirigen.
Los problemas políticos y económicos de nuestra época, pueden ser solucionados con pulso y tino. El liberalismo extremo está tan poco indicado como el extremo socialismo. Debe rechazarse el régimen de los directores; la planificación estatal es peligrosa, pero, al mismo tiempo, las planificaciones y el aparato administrativo son indispensables. La política de alianzas debe desaparecer, pero en nuestra actual situación es conveniente, como forma de resistencia. Hay que pilotar la nave cautamente entre Scylla y Carybdis. El hecho de que la nave lleve a bordo diversos sistemas y concepciones, cuyo contenido de verdad se unen para formar una síntesis, nos permite confiar en que nuestro mundo, cuarteado, llegará a encontrar por fin la unidad salvadora. Esta nueva orientación y revalorización alcanza al capitalismo. Ha pasado la época del "rugged individualism" (el rudo individualismo). Apenas existen ya capitanes de industria al estilo de J.D.Rockefeller que sin escrúpulos (y con olfato genial) elimina la competencia, a base de soborno y dinamita, paga en un proceso una multa de 29 millones de dólares, gana con una conversación telefónica 205 millones de dólares en la Bolsa, construye iglesias baptistas y rascacielos, vive con austeridad espartana y rebosa, sin embargo arrogancia capitalista. El "nuevo empresario" se siente a sí mismo como una persona consciente y responsable. Necesita libertad, desde luego, pero no la confunde con el egoísmo ilimitado. "Cuando proporciona trabajo debe saber que es el primero entre iguales, un caudillo que, como hombre libre, crea cada día nuevamente una comunidad de trabajo con todos sus colaboradores, no autocráticamente, sino democráticamente... El hombre debe valer más que el instrumento"(A.Weber).
Esta nueva orientación ha marcado también al liberalismo, convirtiéndole en "neoliberalismo". Está situado "más allá de la oferta y la demanda". El liberalismo standar de vida le parece un fin subordinado. Se ha hecho humanístico: quiere respetar al hombre en su peculiaridad individual, no rebajarle a la categoría de medio o de cosa. Es anti-autoritario, dispuesto a dar al César lo que es del César, pero guardándose de todo "romanticismo comunitario" que "convierte al organismo estatal en objeto de culto místico, que le considera como una especie de supraorganismo o incluso le hace Dios" (W.Röpke). El liberalismo es universal: se opone al patriotismo, al nacionalismo y al chauvinismo. Es también social: declara la guerra al monopolio. Se diferencia del socialismo sólo en el modo de combatir los monopolios. La propiedad privada debe estar justamente repartida, la comunidad debe ser atendida y se debe salvar, por tanto, el abismo que separa al aparato estatal anónimo del ciudadano concreto. Es necesario que el "proletario" pueda tener acceso a la propiedad, pues ésta le da un apoyo en épocas de penuria y es, al mismo tiempo, una protección sólida para sus exigencias salariales. El desarraigo y el nomadismo, en los que muchas veces el salario es sólo un medio para "comprar las entradas del cine", deben ceder el paso a la sedentarización, a la vinculación con la naturaleza y el suelo. El Estado ayuda haciendo cumplir unas normas, acepta el papel de "director y árbitro del encuentro, pero sin tomar parte en el juego". "Así se redondea la imagen de una economía de mercado bajo el orden y la vigilancia del Estado, en el que la libertad individual puede explayarse dentro de los límites exigidos por la libertad de los demás".
También en el socialismo el sistema económico es tan sólo parte de un círculo de ideas éticas, religiosas y políticas. La idea primaria y decisiva es la libertad - la máxima libertad posible para todos, no sólo para un grupo de privilegiados. "Igualdad, libertad, fraternidad" son los rasgos distintivos del socialismo, pero no como abstracción. El socialismo procura alcanzar este objetivo a través de una serie de reivindicaciones económicas concretas. El socialismo es, pues, tan antiguo como el fundamento de la sociedad y del Estado. El movimiento social, por el contrario, nació en el siglo XIX, en los comienzos y como consecuencia de la primera "revolución industrial". Marx le marcó su impronta, pero se cerró desde el principio y enérgicamente a la línea de pensamiento comunista. El movimiento social se reconoce en lo que Lenín llamaba despectivamente "reformismo sindicalista": mejora incesante de las condiciones de vida en el marco de un proceso evolutivo continuo y expreso. No tiene ninguna orientación materialista, pero cree que Marx (y no sólo con Marx) que el ser social marca, aunque no define, el ser espiritual del hombre y que sólo las mejoras materiales crean el clima en el que prosperan la cultura y la humanidad.
jueves, 2 de octubre de 2008
PABLO NERUDA - UNIDAD

Trabajo sordamente, girando sobre mi mismo,
domingo, 28 de septiembre de 2008
Pablo Neruda - Residencia en la Tierra
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y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.
Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.
Tal vez consumirá la luz de Enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.
En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque yo te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.
jueves, 25 de septiembre de 2008
LA MASA SOLITARIA

Ni en el lenguaje ni en ningún otro terreno tienen ya los hombres contacto mutuo. Así, por ejemplo, la técnica y el desarrollo económico-político vinculado a ella han provocado una extraordinaria aproximación externa de los pueblos, pero los han alejado íntimamente y los han azuzado unos contra otros. "La reducción de la distancia espacial entre los pueblos no los ha aproximado entre sí, sino que los ha prolongado hasta el espacio aéreo; el medio unificante del éter ha sido astillado por la censura y las emisiones perturbadoras" A.Koestler. Lo mismo puede decirse de la masa: los hombres se encuentran muy próximos unos a otros, pero no tienen contactos mutuos. D. Riesmann habla de la "masa solitaria". "Pobreza de contacto" es su rasgo característico. Cuanto más solitario está el hombre-masa, más urgente resulta propagar el concepto, hoy de moda, de la "human relation". La "masa solitaria" está perdida, sin posibilidad de salvación, en el laberinto de las opacas relaciones técnicas y comerciales, en el laberinto de un ambiente totalmente comercializado, en el laberinto de la gran ciudad en la que "en un mar de casas vive, de trecho en trecho, una existencia errante" O. Splenger.
Si quiero irme al desierto, no necesito trasladarme al Sahara, sino alquilar una habitación en el piso 24 de un hotel de Nueva York, dijo una vez W.H.Auden. S.Steinberg describe repetidas veces el bar como símbolo del vacío, de la nostalgía y de la soledad. Las figuras se sienten estereotipadas - "all in line" - ante el mostrador, amontonados o en sólida fila, pero con un profundo abísmo de separación; un cansado silencio yace en la estancia. "el bar es un sucedáneo del hogar, de la mujer, de la compañía, de los lazos". Los solitarios se encaraman en asientos giratorios y se contemplan, alternantes Narcisos, entre agonía y euforia, golpeados, afligidos, y también débiles. Tienen en el bar su oportunidad única: pueden beber hasta emborracharse. Es lo único que pueden hacer relamente. El caminante solitario no tiene ninguna verdad, la verdad dice Jasper, la verdad comienza entre dos.
INTRODUCCION A LA CULTURA CONTEMPORANEA


















