viernes, 30 de diciembre de 2016

IRÉ AL SUR

Iré al sur,
Iré hasta su mar,
Ese mar donde las ninfas
Acunan las olas
Antes de llevarlas a morir a la playa.

Iré al sur,
Iré despacio
Atravesando ligero como una nube
Las ocres y verdes tierras
Donde dejar descansar el cuerpo,
Donde dejar descansar el alma,
Iré liviano de palabras,
Iré vacío de frases hechas
en el hervor eléctrico
de una noche sin luz.

Iré al sur,
Iré hasta sus calladas sierras
y en ellas,
deambulare cual ave salvaje
entre sus rocas milenarias
hasta caer exhausto en la tierra
que habrá de abrazarme
antes del nacimiento del alba.

Iré al sur,
en busca de sus nieves eternas,
iré más allá del horizonte
olvidado de las miradas amantes,
de los dedos escurridizos
en la piel acariciada,
iré envuelto en la melodía
susurrada de los versos olvidados
en cualquier rincón.

Iré al sur.....

Amado E. Gómez Mendaro


diciembre 2016

jueves, 1 de diciembre de 2016

EN EL PRINCIPIO




En el principio,
Fue un pensamiento,
Quizás el cliquear
Eléctrico de un silaba
Convertida
En un gesto
Apenas percibido
Por los ojos invertidos
Del censor inapelable de los días.

En el principio,
La inmaculada presencia de una plumilla,
Surgió de la nada
Y emborronó
Las paredes
De signos indescriptibles
Donde las caricias,
Se perdían entre alocadas risas
Que recorrían los bosques
Hasta desvanecerse entre la niebla.

En el principio,
El sonido gutural
De la voz de un niño,
Recorría la piel
Con un abrazo
De estrellas
En el que poder complacerse,
Era el acompasado rasgar
De las cuerdas de una guitarra,
Que llenaba el aire de extrañas melodías
En las que poder embarcarse
Hasta lejanos mundos
Donde sus microcéfalos habitantes
Cubrían sus campos de términos
En el que el acento final,
Se disipaba ligero como un soplido
Entre diminutas motas de polvo blanco.



En el principio la mano,
Fue el apoyo,
En el que sentir
La tibia calidez
De la luz solar
Después del invierno,
Fue,
El gesto generoso
Donde el fin,
Fue el inicio
En el que tomar,
El soplo vital
Que llena los pulmones
Después de la muerte.

En el principio,
La expresión escrita
En el rostro,
Inundo las inundadas piedras
De una calle sin salida
Donde el feroz gesto
De la corrosión mental
Turbaba el ánimo
Hasta tumbarlo
Rodilla en tierra
En los míseros campos del silencio.

En el principio,
Fue un pensamiento,
Una sensación
De alivio,
De sentir
El cantar liviano
De los labios amantes
Que se abrazan
Como ágiles gimnastas
En la sombra de un portal.

En el principio de la nada,
Fue el discurrir atenuado
De una sílaba
Escrita en el papel antiguo
De los instantes caídos,
De los sonidos eclécticos
Que se pierden
Veloces más allá  del pensamiento.


AMADO (diciembre 2016)

jueves, 3 de noviembre de 2016

Odio el Tiempo Clandestino

Odio el tiempo clandestino,
Aquel que como pájaro de mal agüero,
Se oculta en los terminales nerviosos
De las hojas caducas del otoño
Y aprieta las horas
Hasta desmenuzarlas
Entre piedras de molino.

Odio el tiempo final
Que atrapa los segundos
En sus redes transparentes
De sueños lejanos
Que restan para acabar el día
Y deja caer despacio
Sin apenas sonoridad
Las voces apagadas
De los somnolientos
Que se escurren entre las sabanas
buscando una luz
en la que dejar reposar
el grito ahogado
de sus gargantas enrojecidas
por el humo de la incoherencia humana.

Odio el tiempo clandestino
que besa mis dedos
mientras busco una palabra
con la que poder expresar
el retomar de la búsqueda inacabada
de gestos, de silencios, de esperas.....,
que me atenaza el pecho
con la acerada mano del verdugo
que busca arrancarme el corazón
al tiempo que bebe una copa de vino
en una oxidada copa de alpaca
ennegrecida por los minutos
tomados prestados a la oscuridad
envejecida.

Odio el tiempo clandestino
que toman las hienas
de la sangre derramada
por las victimas anónimas
en las piedras del destino inalcanzable
adorado tras las pantallas parpadeantes
de los cines de verano.

Odio el tiempo clandestino,
que escapa ligero
como volutas de humo
hasta las nubes,
aquel que como gota de lluvia
resbala por la piel
como un beso soñado
en húmedas noches de primavera,
aquel que traspasa
las paredes
en busca de las miradas
de los amantes
que abrazados a la tierra
escapan con las corrientes
invisibles del aire
que acaricia sus labios.

Odio el tiempo clandestino.......


AMADO, noviembre 2016