miércoles, 11 de mayo de 2011

BARCAROLA




Si solamente me tocaras el corazón,
si solamente pusieras tu boca en mi corazón,
ti fina boca, tus dientes,
si pusieras tu lengua como una flecha roja
allí donde mi corazón polvoriento golpea,
si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando,
sonaría como un ruido oscuro; con sonido de ruedas de tren con sueño,
como aguas vacilantes,
como el otoño en hojas,
como sangre,
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo,
sonando como sueños o ramas o lluvias,
o bocinas de puerto triste;
si tú soplaras en mi corazón, cerca del mar,
como un fantasma blanco,
al borde de la espuma,
en mitad del viento,
como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando.


Como ausencia extendida, como campana súbita,
el mar reparte el sonido del corazón,
lloviendo, atardeciendo, en una costa sola,
la noche cae sin duda,
y su lúgubre azul de estandarte en naufragio
se puebla de planetas de plata enronquecida.


Y suena el corazón como un caracol agrio,
llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto
esparcido en desgracias y olas desvencijadas:
de lo sonoro el mar acusa
su sombras recostadas, sus amapolas verdes.


Si existieras de pronto, en una costa lúgubre,
rodeada por el día muerto,
frente a una nuevo noche,
llena de olas,
y soplaras en mi corazón de miedo frío,
soplaras en su movimiento de paloma con llamas,
sonaría sus negras sílabas de sangre,
crecerían su incesantes aguas rojas,
y sonaría, sonaría a sombras,
sonaría como la muerte,
llamaría como un tubo lleno de viento o llanto
o una botella echando espanto a borbotones.


Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas
y la lluvia entraría por tus ojos abiertos
a preparar el llanto que sordamente encierras,
y las alas negras del mar girarían en torno
de ti, con grandes garras y graznidos, y vuelos.
¿Quieres ser fantasma, que sople, solitario,
cerca del mar su estéril, triste instrumento?
Si solamente llamaras,
su prolongado són, su maléfico pito,
su orden de olas heridas,
alguien vendría acaso,
alguien vendría,
desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo
del mar,
alguien vendría, alguien vendría.


Alguien vendría, sopla con furia,
que suene como sirena de barco roto,
como lamento,
como un relincho en medio de la espuma y la sangre,
como un agua feroz mordiéndose y sonando.


En la estación marina
su caracol de sombra circula como un grito,
los pájaros del mar lo desestiman y huyen,
sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes
se levantan a orillas del océano solo.


PABLO NERUDA

miércoles, 4 de mayo de 2011

DE "EL LIBRO DEL SUICIDIO"


Calma. Basta de palabras duras.
Ya no queda mucho de mí.
No llores por mí. Aquí ya no hay fuego que apagar.
No me mires.
Soy una ruina, en cualquier instante me derrumbaré.
No quiero que me veas derrumbarme.
Ya no me queda sensación alguna de mi yo,
de mi peso
Pierdo pie, floto en el aire.
Aquí la fuerza de gravedad de la tierra
y la del cielo se anulan mutuamente,
Ya no me queda sensación alguna de lo que soy
yo y de lo que no soy yo.
Miro a mi alrededor: ¿soy yo eso? ¿O soy aquello?
No llores por mí,
Aquí no hay fuego que apagar
Me estoy repitiendo, pero esto que escribo ahora
Lentamente es todo lo que tengo.
¿Acaso es culpa mía?
Sólo soy una piedra que alguien ha tirado,
Un trozo de madera que alguien ha tallado.
Yo me disculpo.
La culpa es de nadie, o es mía
y no de nadie.
Escribo esto lentamente, reflexionando:
Es todo lo que tengo pero no es un gran consuelo,
Pero y a mí qué me importa eso, yo te amo
Tú eres mi hermoso espejismo
Recuerdo del tiempo en que tú
eras mi hermoso espejismo.
Tú eres hermosa
Quise volar contigo, tal y como vuelan todos, sí,
Como uno huye volando
Pero los dos estábamos enfermos
y pronto se habrá acabado todo.
Entonces, ¿a qué viene todo esto?
Te quiero, pronto me derrumbaré
¿Puedo acaso evitarlo? Me estoy haciendo invisible.
Te hago señas con la mano,
tú sólo ves mi mano
La puerta se abre, es de noche, tarde,
La luz se apaga, he regalado todo lo que tenía,
No me he guardado nada con que vivir,
por eso me voy haciendo cada vez más invisible.
Pero no moriré,
Algo queda: una puerta.
Qué otra cosa puedo hacer sino salir
de una habitación de mí mismo,
No muero, simplemente desaparezco
Quizás, angustia mía, me despierte un día
lleno de sabiduría y duda
entonces volveré y te buscaré.

GUNNAR EKELÖF

jueves, 21 de abril de 2011

¿CÓMO SE PODRÍA LOGRAR LA IMAGEN DEL SUEÑO?



¿Como se podría lograr una imagen del sueño?
El sueño no es oscuridad ni luz, ni tampoco
una vena de leche
que cruza un bosque negro,
no se eleva ni baja, ni tampoco avanza,
y sin embargo no esta inmóvil.

El sueño es más bien como un barco sin remos
ni velas meciéndose bajo un sauce llorón en una ribera,
o como un hombro semidesnudo
bajo una cabellera negra como la noche,
o como un cisne
que se ha degollado con el cuchillo
de la superficie del agua.

El sueño no pesa más qaue la plomada
formada por un sólo perdigón
que lucha con la lombriz del anzuelo
en la corriente,
su cargamento de sueños es tan liviano
como esqueletos de alondra
sobre un escaramujo,
liviano como elefantes blancos
que caminan en las aguas del alba.

Una imagen del sueño debe ser múltiple e infinita,
sin embargo debe estar
en el espacio y en el tiempo,
pero en un espacio y en un tiempo
que desaparecen uno en otro
fundiéndose en una canica rodante
que estalla al despertar
haciendo resucitar al mundo de nuevo.

ARTUR LUNDKVIST

martes, 12 de abril de 2011

EL PUEBLO, EL PUEBLO



El pueblo, el pueblo, todos hablan del pueblo
en nombre del pueblo.
Pero, ¿dónde está el pueblo?¿Quién es el pueblo?
El pueblo es tú y yo, y ni tú ni yo, existe y no existe.
El mar del pueblo está compuesto
de innumerables gotas,
todas diferentes.
En el mar del pueblo caminan interminablemente
las olas sin meta.


Nadie puede hablar en nombre del pueblo
y el propio pueblo no habla jamás.
El pueblo no tiene boca porque tiene millones,
millones de bocas.
Nadie sabe qué es el pueblo, qué quiere el pueblo,
qué piensa, qué necesita.


Tú no eres del pueblo sólo porque no tengas nombre
y te creas igual a otros muchos.
Tú no estás más cerca del pueblo
porque nades en su mar.
Tampoco estás (aunque seas una solitaria gota
de agua en una piedra) separado del pueblo.
El pueblo está en todas partes, disperso
y amontonado, cuerdo y loco.
El pueblo es caritativo y cruel, desea tanto la vida
como la muerte.
El que con mayor grandiosidad habla del pueblo
quiere utilizarlo para sus propios fines.
El que se hunde en las profundidades del pueblo
quiere evitar sus propias responsabilidades.
El que se emborracha con el pueblo
convierte al pueblo en alcohol.
Para el que comercia en nombre del pueblo,
se convierte el pueblo en un mercado.
Para el que apela a la libre voluntad del pueblo,
es el pueblo ciego y mudo.
¡No te vistas con la cantidad, entonces vas
tan desnudo como el emperador!


¡No me hables del pueblo! Solamente existe
éste y éste y éste hasta el infinito.
Tú y yo y ni tú ni yo.


Artur Lundkvist

jueves, 7 de abril de 2011

SÉNECA (LA ENVIDIA, ORIGEN DE LA MALEDICENCIA)

Niegan que Diodoro, filósofo epicúreo, que hace pocos días puso fin a su vida por su propia mano, obrara según los conceptos de Epicuro al cortarse el cuello: unos quieren ver locura en esa acción suya; otros irreflexión. Él, sin embargo, feliz y con la conciencia satisfecha, dio testimonio de sí al salir de esta vida y elogió la tranquilidad de sus días pasados en el puerto y anclado, y dijo esto, que habéis oído de mala gana, como si también vosotros tuvierais que hacerlo:
He vivido y he recorrido el camino que la fortuna me había señalado. Discutía acerca de la vida de uno, de la muerte de otro, y al oír el nombre de hombres grandes por algún mérito egregio, ladráis como perrillos al salir al encuentro de personas desconocidas; pues os conviene que nadie parezca bueno:
Como si la virtud ajena fuera el reproche de vuestros delitos. Comparáis envidiosos las cosas espléndidas con vuestra sordidez, y no comprendéis cuán en detrimento vuestro es esa osadía. Pues si los que siguen la virtud son avaros, libidinosos y ambiciosos, ¿qué sois vosotros, que odiáis hasta el nombre mismo de la virtud? Negáis que ninguno cumpla con lo que dice, ni viva según el modelo de sus palabras. ¿Qué hay de extraño en ello, puesto que dicen cosas enérgicas, grandes, que superan todas las tempestades humanas; puesto que se esfuerzan por arrancarse de esas cruces en que cada uno de vosotros hunde sus propios clavos? Pero los condenados al suplicio están suspendidos cada uno de un solo poste; los que se atormentan a sí mismos están distendidos por tantas cruces como deseo; y maledicientes, son ingeniosos para injuriar a los demás. Creería por eso que están exentos de aquellos males, sino fuera porque algunos escupen desde el patíbulo a los espectadores.

miércoles, 6 de abril de 2011

MIGUEL HERNÁNDEZ (CANCIÓN ÚLTIMA)

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.


Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.


Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.


El odio se amortigua
detrás de la ventana.


Será la garra suave.


Dejadme la esperanza.